Rocío Carrasco: La humillación definitiva

Hace frente a todas las críticas recibidas por los suyos desvelando que las cosas «no son como se han contado», que no desea reencuentros por ahora y advirtiendo: «Mamá ya no se calla, si es igual a terremoto, pues terremoto».

Rocío Carrasco (44) no solo volvió a su casa de Montealto, donde vivió los momentos más felices de su vida junto con sus padres, en la recreación de la vivienda que ha hecho Telecinco, sino que ha vuelto a mostrar ese carácter decidido del que hizo gala en su juventud y que tanto se parece al de su madre, Rocío Jurado.

La mujer de Fidel Albiac (49) quiere volver a ser la que era y el silencio ya no tiene cabida en su Vida. «Mamá ya no se calla… No sé si se avecina terremoto, las cosas no son como se han contado, si eso es igual a terremoto, pues terremoto», sentencio. Porque, tras dos décadas sin hablar, la Carrasco ha dado un paso al frente para desvelar que muchas cosas que su familia ha contado no son ciertas, sino «inventadas».

Con su testimonio ha abierto la caja de Pandora y, como era de esperar, las reacciones de los implicados directa o indirectamente no se han hecho esperar, recrudeciendo una guerra que promete ser más amarga que nunca. La clave está en unos documentos que Rocío encontró en casa de su madre y que, según dice, sirvieron para reafirmar lo que ya pensaba sobre los Mohedano:

«No descubro la verdad de mi familia, confirmo». Una familia que ella divide en mediática, refiriéndose a los que han hablado en televisión, y el resto, que ha permanecido a su lado los últimos 20 años y que, siguiendo su ejemplo, van a dar un paso adelante. «Los Jurado, los Mohedano y los Carrasco son los que han estado conmigo todo este tiempo y no han hablado nunca, pero van a hablar», avanzó.

Un testimonio en el que no dejan en muy buen lugar a los dos hermanos de la artista, Amador y Gloria, e incluso ponen en duda si la boda de la Jurado con José Ortega Cano fue por amor.

APOYARON A SU EXMARIDO

Así, todas las piezas de este triste juego familiar están sobre la mesa mientras Antonio David (46), al que Rocío considera culpable de todo lo sucedido, permanece en un segundo plano y, según la Carrasco, moviendo los hilos.

Para demostrar su verdad, la hija de la Jurado mostró unos documentos que reflejaban el sufrimiento que padeció la cantante con el padre de sus nietos y que demostrarían que no solo ella, sino toda su familia si tan estrecha era su relación, tendría conocimiento del dolor que sufría su hija. Sin embargo, esos familiares han apoyado a Antonio David, aconsejándole públicamente a Rocío que retirara las demandas, calificándolo como buen padre o celebrando sus victorias judiciales.

Así, «el ser», como llama Rocío a su ex, se ganó a parte de su familia de sangre mientras ella, ante tal traición, opto por alejarse de los suyos. De ahí su dolor, su rabia e incomprensión, que ahora verbaliza reconociendo también, y por primera vez, sus errores. «A mí me encantaría reescribir mi historia.

Qué duda cabe de que, si la pudiera reescribir, mis hijos, hoy por hoy, estarían conmigo», confesaba asumiendo la que considera que es su mayor equivocación «Cometí el error de darle la custodia compartida a un psicópata, porque no quería causar daño a dos niños pequeños». Una decisión que tomé fruto posiblemente de su juventud, la misma que atesoran ahora su hija, Rocío Flores (25), y su hermana, Gloria Camila (25), y que hace que considere que ambas están siendo manipuladas.

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DAUIIPASOIIRIS

Esta reflexión y el reconocimiento del daño que ha causado a su hija, y que justificó asegurando que si no contaba que la agredió no se iba a entender su historia, la ha llevado a cambiar su postura respecto:

«A mi hija voy a dejarla a un lado, porque el volver a narrar lo que ya he contado solo genera dolor». Una actitud que podría verse como un intento de acercamiento, pero nada más lejos de la realidad, ya que insistió en que no está «preparada» para ello.

Por su parte, Rocío Flores ha mostrado su hartazgo porque este tema siga recordándose y llego a advertir que su versión aún no se ha escuchado: «Si me da por contar mis vivencias, se cae España». Sin embargo, tras la reiteración de su madre pidiendo tiempo para ver si la reconciliación puede llegar, se mostró derrumbada y, entre lágrimas, se atrevió a decir lo que piensa realmente:

«Tengo presente desde hace muchos años que no hay posibilidad de reconciliación». Sobre la intención de su madre de dejarla a un lado ahora, también fue muy tajante; «Me hubiese gustado que me hubiera dejado a un lado desde el minuto cero en el que comenzó el documental. Lo hecho… hecho está. Necesito mi tiempo, reponerme, pensar en mí y en mi salud».

La joven reconoció haber «tocado fondo», y en su defensa salió también su tía Gloria Camila (25), asegurando que el daño que su hermana ha hecho a su hija no se puede revertir y que apartarla ahora no tiene sentido:

«Rocío sigue sufriendo todos los días el acoso de la gente, insultos, amenazas y barbaridades que ahora no van a cesar porque no se hable de ella. El daño psicológico que le ha costado todo esto no se va a curar». Lo cierto es que la hija de Ortega Cano (68) ha sido una de las personas que le ‘han plantado cara públicamente a Rocío, que le reprochó su comportamiento respecto a los documentos de la Jurado.

«Entiendo que ella en ese momento se asuste, pero, en vez de llamarme y preguntarme, se va a un juzgado y me pide una documentación judicialmente», expreso la Carrasco. Una afirmación que tuvo una rápida respuesta de Gloria Camila, quien sostiene que de haberlo hecho no le hubiera cogido el teléfono y que no tenía sentido llamarla tras años sin hablarse.

Todo ello ha llevado a la joven a tomar una drástica decisión, dando un portazo definitivo a un’ acercamiento con su hermana: «Ya no existe la posibilidad de que la llame».

EN DIFERENTES PLATOS

Pero los dardos más punzantes de Rocío tienen otros objetivos. Entre ellos se encuentra Rosa Benito (66), a la que la mujer de Fidel, no sin cierto cansancio y hartazgo, tacha de «veleta» que cambia de opinión según quién le dé el toque de atención. Unas palabras que su tía rebatió asegurando que la ha defendido durante años por los platos y manifestándole todo su cariño y que está dispuesta a dejar las rencillas atrás:

«Me gustaría tener una conversación contigo, hablar, decir lo que nos tengamos que decir. Yo si te quiero en mi vida». Una conversación que no se sabe cuando llegará porque Rosa ni siquiera la llamo cuando confesó su intento autocrítico. Una contradicción más de la colaboradora, que se alegró de que su sobrina rectificara la actitud con su hija en un velado reproche a lo que ha hecho hasta el momento.

«Menos mal que reconoce que ella también ha hecho cosas mal», asevero. La que se ha mostrado mucho más combativa es Raquel Mosquera (52), después de que Rocío se lamentara de que no tenía nada de su padre, Pedro Carrasco, excepto las medallas del púgil que encontró entre los objetos que había en Montealto.

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«No tengo nada porque no me lo han dado», explico señalando claramente a la peluquera y lanzándole este dardo. «Ella ya no es la viuda de mi padre, no? Porque ahora está casada…», dijo con cierta displicencia. Raquel le respondía desde ‘Viva la vida’ de forma muy contundente

«Si yo tengo todos los trofeos de mi marido, Pedro Carrasco, que no tienen valor económico y si sentimental, será por algo. Será porque yo renuncié a lo que tenía más Valor económico y me correspondía». Y no solo eso, sino que aseguró haberse sentido engañada en el reparto señalando que por eso llego a un acuerdo extrajudicial con Rocío.

«Firme porque me dijeron ‘no seas tonta’, pero después le puse una demanda a Rocío por perjudicarme en más de la cuarta parte», desveló, un dato que era desconocido hasta ahora.

LA VOLUNTAD DE SU MADRE

Rosa, Ro, Gloria Camila y Raquel son colaboradores de diferentes programas y desde ellos contestan a la Carrasco, pero hay otros miembros de la familia que forman parte de esta guerra, ya que, aunque suelen estar en un segundo plano, dan un paso al frente cuando lo consideran oportuno. Es el caso de José Antonio, marido de Gloria Mohedano (67), quien quedó más que en evidencia cuando entró en directo en el programa para contradecirse y contar lo que nunca se había atrevido a confesar: que los Mohedano no apoyan a Rocío, que no creen lo que contó respecto a su hija ni el supuesto maltrato que recibió de su exmarido.

Motivos por los que la Carrasco decidió alejarse de todos ellos, como contó ella misma, sintiéndose desamparada e injustamente tratada. Versión muy diferente es la que tiene Amador Mohedano (68), que, pese a haber sido la mano derecha de la Jurado, siempre ha manifestado que no conocía la supuesta «mala vida», como lo denomino su hermana, que Antonio David le daba a su sobrina y que ahora prefiere guardar silencio hasta que la Carrasco termine de contar su historia. Lo que para muchos es una manera de no contradecirse, como le ha pasado a su cuñado, y preparar su argumentación.

Por último esta Ortega Cano, al que Rocío ha reprochado que era «muy mirado» con el dinero y que declaró en el programa en el que trabaja su mujer, Ana Maria Aldon (44), que tanto él como sus dos hijos fueron echados de la casa familiar por la Carrasco y su marido tras la lectura del testamento de la Jurado.

Una afirmación que Rocío sigue negando con esta explicación «Mi madre decide que en esa casa no se quede a vivir Ortega Cano y un albacea cumple su voluntad». Estos son todos los miembros de la familia de la Carrasco con los que mantiene una guerra abierta que todo apunta que se recrudecerá cuando se emita ‘En el nombre de Rocío’.

Por fortuna, la hija mayor de la Jurado tiene otra familia, la que ella ha elegido, con Fidel Albiac a la cabeza. Las Campos tampoco la han soltado nunca de la mano y en su círculo se encuentran. También Anabel Dueñas (36), Isabel Rabago (47) y varios miembros de su familia que no han hablado hasta ahora.

Dos bandos bien diferenciados en una batalla en la que seguro todos perderán.

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