Anabel Pantoja: De sobrinísima a influencer

La ‘influencer’ ha logrado ser valorada y respetada como colaboradora por sus propios méritos, trabajando duro, sabiendo que el espectáculo es la clave para triunfar y ganándose tanto al público como a sus compañeros con su naturalidad.

La primera vez que Anabel Pantoja (35) apareció en un espacio de televisión fue en ‘El programa de Ana Rosa’, en 2011, como defensora de su primo Kiko (38), que participaba en ese momento en ‘Supervivientes’. Desde ese momento, su presencia ha sido continuada en diversos formatos de la cadena de Medíaset gracias, en gran parte, a todas las noticias que ha generado su familia en la última década.

En 2015 fichaba por ‘Sálvame’, el formato vespertino con más éxito, pero también el que más exige a sus colaboradores; y en este tiempo los telespectadores han sido testigos de cómo la joven ha ido evolucionando como tertuliana pasando de ser ninguneada, tomada a broma o cuestionada a hacerse un hueco por mérito propio y ganarse el cariño de todo el público e incluso de los compañeros que no la aceptaban al principio.

Ella, con su trabajo, carácter, naturalidad y simpatía, ha logrado quitarse el sambenito de ser solo ‘la sobrina de la Pantoja’ para convertirse en Anabel, con una identidad propia y un peso importante en su programa. No en vano, en las últimas semanas, su participación en el magacín no ha dejado de aumentar, tanto en horas como en temas que la conciernen.

SUS LÍNEAS ROJAS

Esto es algo de lo que la sevillana debe de sentirse muy orgullosa, ya que es completamente mérito suyo.

También es casi seguro que este espaldarazo es una de las pocas alegrías que se ha llevado en este momento tan complicado de su vida, en el que tiene varios frentes abiertos.

Por un lado, las rencillas entre los miembros de su familia no parecen tener fin, pero, además, está intentando rehacer su vida tras separarse de su marido, Omar Sánchez (31), y a esto se suma la preocupación por el delicado estado de su padre, Bernardo Pantoja (70).

Lo cierto es que la joven ha logrado algo muy complicado, que es marcar unas líneas rojas que no piensa cruzar, dejando claro lo que está dispuesta a compartir o no sobre su intimidad en ‘Sálvame’ Porque para Anabel no todo vale por su silla en el programa.

Sus férreos principios motivaron que el año pasado abandonara su trabajo, pero, aunque aseguró que no volvería, en enero fue recibida como una estrella en el plató más gamberro de la televisión. Y con el paso de las semanas cada vez tiene más protagonismo, serial inequívoca de que la gente la quiere.

«Entiendo que esto es un programa de espectáculo, hay que dar un paso, una opinión… Y yo la voy a dar, pero hasta donde yo quiera. Me han dado libertad y no voy a perder a mi familia por hablar más de la cuenta», aseguró a su vuelta, evidenciando que había puesto una serie de condiciones y sus jefes las habían aceptado.

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AL LADO DE SU PADRE

No es un secreto que la familia es una de las cosas más importantes para ella y Anabel ha logrado no posicionarse en la complicada guerra que se vive en el seno de los Pantoja desde hace tiempo. Por mucho que lo han intentado, sobre todo su primo Kiko, ella ha conseguido permanecer ajena a las rencillas de los demás.

De esta manera sigue teniendo contacto con su tía Isabel (65), con su prima Isa (26) e incluso con Irene Rosales (30), esposa de Kiko, pese a que el DJ decidió, en ese vaivén de emociones y declaraciones en el que se ha convertido su vida, alejarla de él. Una decisión que ha dolido mucho a Anabel, ya que Kiko ha sido siempre como el hermano que no tiene.

Pero, pese a que él ahora parece haber rectificado y le pidió que fuera a verle para «darle un abrazo», la colaboradora no le cree, algo que no es de extrañar a tenor de sus continuas contradicciones. «No quiero pensar que mi primo me utilizara para lavar su imagen porque se ha estado preocupando por mi padre.

Él me llamó y yo le dije que llamara a mi padre, que le iba a hacer mucha ilusión», explicó. Precisamente, el estado de salud de su padre, enfermo de diabetes desde hace años, es otro de los temas de los que ‘la Pantojita’ no quiere hablar y salvaguarda su intimidad ante todo y ante todos. Una actitud más que generosa, ya que son muchas las voces que apuntan a que el hermano de Isabel no se ha portado del todo bien con su hija.

Pero ella, además de estar a su lado en los malos momentos, jamás ha desvelado cuál es la relación con su padre ni ningún dato sobre él, algo que ponía en tela de juicio su compañera Laura Fa (47) y que provocaba el enfado monumental de la sevillana.

«; Yo de mi padre no he hablado en la vida, en la vida hablaré!; Tengo que estar yo muerta de hambre para vender a ese hombre!», le espetó mientras abandonaba el plató enfadada. Su disgusto fue tan grande que finalmente Kiko Hernández (45) y Kiko Matamoros (65), que en el pasado fueron sus mayores detractores, intentaron calmarla dándole la razón y asegurando que ella no filtraba ninguna información sobre su progenitor.

Anabel no tiene ya miedo a nada ni a nadie. Eso la hace totalmente auténtica y se atreve incluso a afearle la conducta al ‘dueño del cortijo’, Jorge Javier Vázquez (51), por no haberse interesado por su padre. «En un momento en el que me he separado y tengo mi vida patas arriba, en el que no sé donde vivo, en el que tengo a mi madre lejos, a mi padre enfermo, si me faltan cosas…

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Un mensaje, una llamada, un ‘aquí estoy’…

Ha habido falta de gente que yo esperaba», le decía con el corazón en la mano. Un reproche que hacía que el de Badalona le pidiera disculpas por su «falta de sensibilidad». «Cuanto más desequilibrada estés, mejor nos viene a nosotros», bromeaba Jorge, intentando quitarle hierro al asunto, pero poniendo en valor la capacidad de espectáculo de la joven, que es capaz de pasar de la alegría al llanto en unos segundos y del disgusto más grande a marcarse un baile al son del estribillo «madre, qué será lo que tiene el negro», en clara alusión a su ex.

Precisamente, contar su ruptura matrimonial con Omar, al que llama «mi negro», fue uno de los amargos tragos a los que tuvo que enfrentarse al volver a ‘Sálvame

Con una gran madurez y serenidad, relato que se había desenamorado y que no había terceras personas.

Por eso, las continuas informaciones que aparecieron apuntando a que había alguien más en su vida hicieron que se plantara y, una vez más, amenazara con abandonar su trabajo. «Veis normal que yo me separe y a los dos días sea yo como la Puerta de Alcalá? Mi separación no es un circo.

Si esto se convierte en un circo, cojo el petate y me voy a Canarias», se quejó, confesando el motivo de su vuelta «No me interesa seguir aquí por mi salud mental. He vuelto porque viene bien la rutina, viene bien el dinero… pero no. Yo no aguanto más. Yo puse unos límites, pero ya está».

El EJE DEL MAL A SUS PIES

Sus enfados, ‘espantadas’, su forma de hablar, las expresiones que utiliza y sobre todo su frescura, autenticidad y naturalidad, cualidades que también lograron que Belén Esteban (48) se ganara al pueblo son los secretos de su éxito. Y no solo ante el público, sino a la gente.

Hay muchas personas que me han dicho que lo veían por mí. No soy una colaboradora que lleve 12 años, pero he dejado huella». Y la que seguiré dejando porque ha nacido una estrella… y que, además, se apellida Pantoja.

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