Sara Carbonero e Iker Casillas venden su casa de LA FINCA

Sara Carbonero e Iker Casillas venden su casa de LA FINCA

Sara Carbonero e Iker Casillas venden su casa de LA FINCA

Sara e Íker se han desprendido del chalet que tenían en la lujosa urbanización y en el que vivían ella y los niños. Al parecer, los dos se han mudado, por separado, a Boadilla del Monte.

Tras firmar el divorcio el pasado 6 de abril, Sara Carbonero (37) e Iker Casillas (40) han comenzado a desprenderse de su patrimonio en común. Según afirmaron en el programa ‘Viva la vida’, la periodista y el portero han vendido a unos empresarios la espectacular casa familiar que poseían en La Finca de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y en la que ahora residían ella y los niños. El exmatrimonio compré la propiedad al arquitecto Alberto Martin (56) y Lydia Bosch (47) en 2014 por 2.500.000 euros y la puso a la venta el otoño pasado por 4.900.000 euros. A pesar de estar por encima del precio actual del mercado, tal y como se ha informado en el programa de Telecinco, la presentadora y el deportista habrían logrado la cantidad pedida, obteniendo una suma considerable como beneficio. El lujoso chalet, reformado con mucho gusto por Carbonero y Casillas, cuenta con mil metros cuadrados, seis habitaciones, siete cuartos de baños, dos comedores, un par de salones, un gran vestidor, una zona de spa con gimnasio y piscina climatizada, baño turco y sauna, otra de chill out con barra de bar y barbacoa y otra piscina exterior en el amplio y bonito jardín.

SUS NUEVAS RESIDENCIAS

Al parecer, tanto Sara como Iker se han mudado por separado a Boadilla del Monte, localidad ala que el futbolista está muy ligado y en la que la periodista ya residió al comenzar su noviazgo con él en 2010. Aunque el amor entre los dos se ha terminado, su plan es permanecer lo más cerca posible el uno del otro por el bien de sus hijos, Martín (7) y Lucas (4).

UNA RELACIÓN EJEMPLAR

Desde el instante en el que anunciaron su separación, Iker y Sara dejaron claro que ante todo siguen siendo una familia. Razón por la que la negociación del divorcio se realizó sin trabas y su relación actual es excelente y ejemplar por la felicidad de sus pequeños, Martín (7) y Lucas (4). Ambos reman en la misma dirección.

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