Letizia cautiva en su viaje en solitario a Paraguay

La prensa del país ha destacado la sencillez de su imagen, su interés y saber estar y el compromiso que ha mostrado en las dos jornadas de la visita realizada para conocer de primera mano nuestra labor humanitaria.

La reina Letizia alabada por su cercanía

Si hay alguien que sabe ejercer a la perfección su papel de representante de la Corona y adaptarse a las circunstancias que requiere cada momento es, sin duda, doña Letizia (49). Nadie como ella conoce como adaptarse a cada situación y salir triunfante, ya sea en una cena de gala o en una visita a las víctimas de una tragedia.

La reina, al igual que su suegra, dona Sofía (83), nunca ha defraudado en un acto oficial y siempre se ha caracterizado por su elegancia y su saber estar. Pero, además, ha ido ganando en confianza y sobre todo en cercanía con el paso de los años, a medida que ha ido ajustando su personalidad a su rol de consorte.

La mejor prueba de ello es su reciente viaje de cooperación a Paraguay para conocer de primera mano la labor humanitaria que realiza nuestro país allí desde hace tres décadas.

Una visita que ha realizado en solitario y en la que ha cautivado a los paraguayos con su sencillez, su calidez humana y su compromiso. Dona Letizia llegó al país latinoamericano a bordo del avión A310 con escudo del Reino de España acompañada de la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Pilar Cancela Rodríguez (54).

En el aeropuerto la esperaban la primera dama de Paraguay, Silvana López (47), el ministro de Asuntos Exteriores, Euclides Acevedo (71), y la embajadora española, Carmen Castiella, entre otras personalidades. Y nada más aterrizar conquisté de inmediato a sus anfitriones con su carisma y su naturalidad.

No obstante, su ‘look’ provocó cierta polémica. Y es que para la ocasión la reina opté por lucir un conjunto de pantalón, camisa y zapatillas con el chaleco rojo de Cooperación Española. Un estilismo que apenas modificó durante su periplo, ya que se limitó a cambiar unas prendas por otras muy similares sin dejar hueco al ‘glamour’, lo que generé las duras críticas de una diputada paraguaya, que lo considero una falta de respeto.

ELOGIOS DE LA PRENSA PARAGUAYA A DOÑA LETIZIA

Sin embargo, la mayoría de los paraguayos vieron en la imagen de la reina una buena manera de poner el foco en el objetivo de su viaje y no en su modo de vestir.

Un gesto que ha sido muy valorado por la prensa local, que se ha deshecho en elogios hacia la monarca.

«Llegó al Paraguay y se destaca la sencillez de quien ostenta sobre su testa la corona de España», señaló, por ejemplo, el diario ‘El Observador Digital’.

A quienes tampoco pareció sorprender en absoluto el estilismo de doña Letizia fue a la primera dama y al ministro de Exteriores del país.

«Tenemos la información de la sencillez de la reina. Su sencillez revela que lo importante es el trabajo, y la cooperación no tiene ninguna solemnidad. Más que la ‘bijouterie’, lo que importa es la solidaridad hacia un país como el nuestro», aseguré el segundo, que también confesó que se había quedado impresionado con todos los conocimientos que la reina demostró tener sobre Paraguay.

«Esta muy bien informada y entusiasmada por conocer los sitios emblemáticos de nuestro país», comenté con firmeza el político.

Por su parte, la mujer del máximo dirigente paraguayo quiso mostrar su apoyo a doria Letizia frente a las críticas recibidas por su apariencia, luciendo ella misma un chaleco de trabajo similar al de Letizia en otro de sus encuentros posteriores. Porque, al fin y al cabo, se trataba de una visita de cooperación en la que no tenían mucho sentido los vestidos de gala.

UNA INTENSA AGENDA

Tras la calurosa bienvenida, la reina fue recibida por el presidente de la República, Mario Abdo (49), en el Salón Presidencial de la capital, Asunción. Y después de mantener Lua breve encuentro con él se dirigió al hotel Boutique La Misión para descansar y coger fuerzas para las dos jornadas que tenía por delante. Y es que su agenda de trabajo en Paraguay ha sido intensa. Entre otras cosas, visito el Centro de Atención Integral a la Mujer o una escuela taller para jóvenes y atestiguó la labor que realizan misioneros jesuitas como el padre Oliva en las zonas más desfavorecidas.

Lugares en los que mostró una especial sensibilidad y cercanía con los más vulnerables los niños, los ancianos y las mujeres.

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