Las tradiciones más locas de la familia real británica

Viajar hasta el castillo según la hora asignada, intercambiar regalos de broma y comer pudin de postre son algunas de las costumbres típicas de las Navidades de los Windsor.

Tradición y monarquía británica van siempre unidas de la mano. Por eso, no es de extrañar que las Navidades de los Windsor cuenten con un protocolo bastante estricto a la par que peculiar. Y es que puede que las normas sean el pan de cada día para la familia de Isabel II (95), pero de lo que no hay duda es de que nunca les falta una buena dosis de sentido del humor, aunque, por supuesto, este sea muy inglés. Incluso aunque haya que pesarse nada más llegar a Sandringham -la casa de campo de la reina en Norfolk en la que se celebran histéricamente las fechas más entrañables del año y al salir para comprobar cuanto se ha engordado tras los festines navideños.

Una costumbre que no debe perderse ninguno de los invitados de su majestad y que solo es una de las muchas que tienen lugar durante las celebraciones en este castillo inaugura do en 1870.

Por ejemplo, la monarca es la primera que se desplaza hasta allí el 21 de diciembre, siempre en un tren ordinario que sale desde la emblemática estación londinense de King’s Cross. Hasta 2019 lo hacía en compañía de su esposo, el duque de Edimburgo. El año pasado, por primera vez desde que subió al trono, paso las fiestas en Windsor debido a la pandemia. Este, si las circunstancias lo permiten, recibirá a su familia de nuevo en Sandringham.

Cada miembro de los Windsor debe llegar a una hora asignada el día de Nochebuena. Generalmente, los más jóvenes lo hacen primero y los de mayor rango, los últimos. A las siete y medía de la tarde, los adultos se reúnen en un cóctel de bienvenida mientras que los pequeños terminan de decorar el gran árbol de Navidad.

Después, todos se intercambian sus regalos, que con frecuencia suelen ser económicos y de broma. Después, la familia se cambia para vestirse de gala y etiqueta para la cena.

Una vez en la mesa, los comensales disfrutan de seis platos, cuyo menú está escrito en francés, a la luz de las velas.

MISA, FUTBOL Y CAZA

La mariana del 25 de diciembre comienza con un gran desayuno antes de asistir a misa en la iglesia de Santa Maria Magdalena, donde los familiares felicitan las Navidades a los ciudadanos que se acercan hasta allí. La reina siempre acude un poco antes de la celebración religiosa para recibir la comunión en privado. No obstante, este año, según ha confirmado Buckingham, no saldré de Sandringham por su deteriorada salud.

Una vez llegada la hora de almuerzo, todos se sientan de nuevo ala mesa para disfrutar en esta ocasión de un tradicional menú en el que nunca faltan ensalada de langosta, pavo con guarnición y pudin de Navidad con mantequilla de brandy.

El encargado de trinchar el asado es el chef de Sandringham, que entra al comedor principal y brinda con su majestad con una copita de whisky. Tal y como han confesado algunos de los cocineros que han pasado por las cocinas del castillo, esa es una de las costumbres preferidas de la soberana, que poco después protagoniza uno de los momentos más relevantes del día y del año: el mensaje de Navidad, que se retransmite a las tres de la tarde en los 52 estados que componen la Commonwealth.

Un discurso que dio por primera vez su padre, el rey Jorge VI, en 1932. Por otro lado, los Windsor no solo dedican estos días a comer y beber, sino que también hacen ejercicio. Algunos, como el príncipe Guillermo (39), jugando un partido de fútbol con los empleados de Sandringham en Nochebuena; otros, como la reina o la princesa Ana (71), saliendo de caza el 26 de diciembre.

El Palacio de Buckingham ha publicado una nueva foto de la reina Isabel

El Palacio de Buckingham ha publicado una nueva foto de la reina Isabel de su próximo discurso de Navidad. En la foto, se ve a la Reina sentada detrás de un escritorio en el Salón Blanco del Castillo de Windsor. Los discursos navideños de la reina suelen estar pregrabados a principios de diciembre. Este año marca la primera Navidad sola para la reina, luego de la muerte del príncipe Felipe en abril.

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