La traición de Isabel Pantoja: Toma partido por su hermano Agustín

La artista acudía a losjuzgados cogida del brazo de Agustin para testifucar en la demanda que su hijo, KIKO RIVERA, ha interpuesto a su tio por «estafa y apropiacién indebida»

La imagen de una enlutada ISABEL PANTOJA (64) acudiendo a los Juzgados de Chiclana de la Frontera (Cádiz) cogida del brazo de Agustín (56) para declarar como testigo en el juicio que enfrenta a su hijo, KIKO RIVERA (37), y su hermano dejaba poco lugar a dudas sobre la posición que ha tomado la tonadillera. Un mensaje que era respondido por el DJ de forma inmediata en sus redes sociales con este texto:

«La familia no siempre es de sangre. La familia son las personas en tu vida que te quieren en la suya. Son aquellos que te aceptan por quien eres. Son aquellos que harían cualquier cosa por verte sonreír y aquellos que te aman sin importar nada».

Una triste reflexión tras la supuesta traición de su madre, que ha puesto a su hermano por delante de su hijo. Se trata de una nueva decepción para Kiko, que no tiene relación con Isabel desde octubre del año pasado, cuando destapo la caja de los truenos al acusar a su madre de no haber gestionado bien su patrimonio y de haberle mentido al contarle que su padre, Paquirri, no le había dejado nada en su testamento.

UN ATAQUE DE ANSIEDAD

A partir de ese momento, Kiko intenté llegar a un acuerdo con los abogados de la artista, que incluso se comprometieron a entregarle los enseres de su padre, algo que finalmente no sucedió. Esto llevó al hijo de la Pantoja a demandar a su tío por «estafa y apropiación indebida», señalando, además, a su madre como testigo y avisando de que su tío podría enfrentarse a la cárcel. Agustín, por su parte, también demandaba a su sobrino por haber vulnerado su derecho al honor y a la intimidad con sus declaraciones. Así las cosas, el pasado 10 de junio, Kiko ratificaba la demanda en los mismos juzgados a los que ahora ha acudido su madre, que pidió abandonar las instancias judiciales por la puerta de detenidos tras casi sufrir un ataque de ansiedad, evitando, de paso, a la prensa que la estaba esperando a la salida.

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