Iñaki Urdangarín elige a Ainoha

El ex duque volvió a reunirse con Cristina en Ginebra, donde pasó una semana con su hija Irene en la casa familiar mientras la infanta viajaba a Madrid para informar a Felipe VI de los términos de un divorcio que parece inminente.

Finales de enero, las imágenes de Iñaki Urdangarin (54) con Ainhoa Armentía (43) paseando como dos enamorados en la playa de Bidart fueron el comienzo de una polémica sin precedentes, la cual dio origen a todo tipo de especulaciones que el tiempo, como siempre ocurre, ha puesto en su sitio.

El ex duque no estaba viviendo un romance pasajero, sino que tras la soledad sufrida en su paso por prisión se había enamorado de su compañera de trabajo en el despacho de abogados vitoriano donde ambos trabajaban y en el que ella continúa.

El desgaste en su relación matrimonial con la infanta Cristina (56) tras años muy duros, llenos de problemas y viviendo separados, estaba detrás de esta nueva ilusión por la que el todavía cunado de Felipe VI (54) ha apostado con firmeza.

SIN GESTOS DE AFECTO

Lo que se mantiene intacto es el amor tanto de Urdangarin como de Cristina por sus cuatro hijos: Juan (22), Pablo (21), Miguel (20) e Irene (16). Un “compromiso» que dejaron claro en el breve comunicado que la pareja difundió para comunicar la interrupción de su relación matrimonial», que todo apunta a que terminara en divorcio.

Por ellos, su prole, y también para hablar cara a cara de todo lo sucedido y cerrar los flecos del acuerdo legal por el que dejaran de estar unidos, se han visto hasta en tres ocasiones en estos meses. La última reunión ha sorprendido a muchos, ya que fue Iñaki quien viajo a Ginebra para pasar una semana con su hija pequeña, Irene, que es la que peor se ha tomado esta situación, según asegura su entorno, porque no solo se le ha caído en cierta manera un referente, puesto que siempre fue la ‘la niña de los ojos’ de Urdangarin, sino que ha vivido en primera persona el dolor y la angustia de su madre cuando se enteró por la prensa de la deslealtad de su marido.

La benjamina de la familia es la única que aún permanece en la casa familiar; y en ella se instaló durante esos días Iñaki para limar asperezas con ella y estar juntos, intentando ganarse de nuevo la confianza de la adolescente. Un plan que apoyo Cristina y con el que demuestra su grandeza como persona y el amor hacia sus hijos.

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Y, aunque se comentó que se los había visto paseando de la mano, la realidad es que entre ellos ya no hay espacio para estos gestos. Quienes los conocen afirman que su relación es cordial por sus vástagos, pero tensa y muy distante. Por eso, la infanta solo coincidió con Iñaki el primer día, cuando se encontraron por la calle y ni siquiera se saludaron con un par de besos, encaminando sus pasos y con sus rictus muy serios hacia un lujoso hotel donde tomaron un café y estuvieron hablando.

Después, la infanta viajó a Madrid para comunicarle a su hermano Felipe los pormenores del acuerdo de divorcio, que parece inminente. Tanto que algunas fuentes afirman que ya se habría rubricado. No en vano, los términos del mismo ya estarían pactados hace un cuarto de siglo, en concreto antes de casarse, porque así lo exigió el entonces rey de España, Juan Carlos, que quería proteger a sus hijos.

MUY GENEROSA

La periodista Pilar Eyre asegura que, además, Iñaki tiene que pasar tiempo en Ginebra, ya que el domicilio familiar es el que hizo constar en los trámites necesarios para conseguir el tercer grado, y de ahí que no se hablara de divorcio en el comunicado que difundieron antes de que se le concediera la libertad condicional.

Una cesión más que hizo la infanta y de nuevo gracias a la intercesión de sus hijos mayores, que así se lo pidieron para que su padre pudiera empezar desde cero. Así, Cristina dejo su casa, que paga en solitario, para que su todavía marido y su hija pequeña se reconciliaran. Esta visita ha sido muy diferente a la anterior, en la que Cristina e Iñaki si compartieron techo y que se produjo horas después de que se destapara su romance con Ainhoa. En ella, el Vasco dio las explicaciones oportunas, tanto a su mujer como a sus hijos.

NO HAY PERDÓN POSIBLE

La siguiente ocasión en la que el matrimonio coincidió fue en Barcelona, donde Iñaki se desplazó para reunirse con sus excompañeros de balonmano. Cristina lo hizo con Irene para ver a su hijo Pablo, que juega en el equipo de balonmano de la ciudad. Por lo que trascendió, el matrimonio se reunió de nuevo para hablar y, aunque en aquel momento se comentó que Iñaki pretendía volver a conquistar a su mujer y que esta le perdonara, parece que o no ha sido así o no ha tenido éxito.

Porque la realidad es que el deportista sigue adelante con su relación con Ainhoa, que ya ha iniciado los trámites de divorcio del padre de sus dos hijos adolescentes y que vive fuera de la casa familiar desde que saltó el escándalo.

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La Vitoriana sigue trabajando en el despacho que abandonó su novio horas después de que le concedieran la libertad condicional y aseguran que habría presionado a Iñaki para que se divorciara. El siguiente paso lógico seria que se fueran a vivir juntos bajo el mismo techo, pero lo prudente sería hacerlo tras el divorcio de ambos.

Mientras esto sucede, toda la familia Urdangarin se ha volcado en apoyar a Iñaki, que al final es de su sangre, aunque aprecien mucho a Cristina e incluso fueran su gran pilar cuando a la infanta le dio la espalda su propia familia tras el estallido del caso Noos.

Lo que parece claro, y así lo aseguran fuentes cercanas, es que Cristina nunca se planteó perdonar este ‘desliz’ a su marido y que cuando vio las imágenes dio su matrimonio por roto. Dolor, decepción, humillación… muchos han debido de ser los sentimientos de Cristina, que luchó contra viento y marea, por defender a su esposo, que la ha traicionado de la peor manera posible.

Pero, dentro de todo lo malo, su separación la ha acercado a su familia, y tanto Felipe como Letizia le han tendido de nuevo la mano tras años distanciados al no aprobar la conducta de su marido ni la defensa férrea de Cristina, que tanto daño ha hecho a la monarquía. De ahí que su hermano haya sido una de las primeras personas en saber los términos de su inminente divorcio. Un divorcio que quizá no trascienda de inmediato, porque ya se sabe que en estos asuntos de palacio impera el secretismo.

Habrá que estar atentos a los siguientes movimientos de los ex duques para saber si ya son libres para comenzar una nueva vida, con todo lo que eso conlleva, algo que seguro no podrán ocultar.

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