Alba Carrillo dice adiós a Santi Burgoa

Alba Carrillo dice adiós a Santi Burgoa

La modelo ha reconocido que su relación con el periodista está en un punto muerto. «Me he aburrido… no es que él sea aburrido, es que me ha aburrido la situación», confiesa tras el intento de ambos de retomar su historia.

Dicen que «nunca segundas partes fueron buenas», y esto es lo que les ha debido de suceder a Alba Carrillo (35) y Santi Burgoa (38), a juzgar por la última confesión que la colaboradora ha hecho sobre su relación con el periodista. «Me he aburrido. No es que él sea aburrido, me ha aburrido la situación», asegura dando carpetazo, por el momento, al que ha sido el último hombre importante en su vida.

Un adiós que quizá no sea definitivo, ya que la modelo es la primera en reconocer que es «imprevisible» y nunca se puede decir «de esta agua no beberé». Y, mientras espera, ilusionada a lo que el destino le tenga deparado, admite estar «muy tranquila»

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«Mi corazón palpita como una patata frita. ‘A ver si este verano surge el amor», explicaba a la prensa en un evento, con lo que demuestra que esta ruptura, si alguna vez volvieron, ya que no lo hicieron de forma oficial, no está siendo muy traumática. Tampoco lo fue la anterior, en septiembre del año pasado, cuando tras dos años de noviazgo, Alba anunciaba que ya no estaba con Santi compartiendo una imagen suya en sus redes y esta frase: «Soltera otra vez». “ME ENCANTA»

En ese momento se especuló sobre la posibilidad de que Carrillo se hubiera fijado en otro compañero, un rumor que ella misma zanjó explicando la razón de su ruptura: «Con Santi rompí porque yo quiero volver a ser madre y él no quería ser padre». De hecho, poco después la modelo confesó que entre sus planes estaba ser madre en solitario para cumplir su sueno.

Dejando ese asunto aparte, Alba y Burgoa siguieron viéndose y ya en la primavera la colaboradora reconoció que tenían una relación especial que no sabía como etiquetar. «Le quiero mucho, me encanta él», resumía, dejando entrever un acercamiento. Pero parece que algo sigue sin cuajar entre ellos y no les deja avanzar. O al menos en la misma dirección.

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