La puerta principal es la primera imagen que cualquiera tiene de tu casa, de ahí la importancia de su estética, pero lo fundamental es que sea segura.

Hay varias opciones donde elegir que se ajustan a diferentes necesidades y bolsillos.

Acorazada. Ofrece el nivel máximo de seguridad porque la puerta está formada por una hoja y un marco de acero. Para embellecerla puedes escoger la decoración que desees. En cuanto al coste, suelen ser las más caras.

Blindada. Este tipo de puerta posee un buen nivel de seguridad, aunque por debajo de la acorazada, de ahí que sea una opción más económica. Se compone de madera reforzada con chapa de acero. Las opciones respecto a sus recubrimientos son muy variadas.

Aluminio. Si buscas un nivel de seguridad similar al de una puerta acorazada, pero a un coste menor, esta es tu mejor opción. Solo cambiando el material puedes ahorrar en torno a 300 euros.

Madera maciza. Es la alternativa más decorativa, sobre todo en ambientes rústicos. La seguridad es su asignatura pendiente si no cuenta con refuerzos metálicos. Además, requiere cuidados periódicos y barnices para su conservación.

PVC. Este material está disponible en infinidad de acabados. Además de ofrecer gran rigidez y resistencia a los golpes, no requiere mantenimiento. Existen versiones con refuerzos de acero para aumentar la seguridad.

Puertas pivotantes

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