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El nuevo rumbo de Alejandro Albalá

De Supervivientes a estanquero: El nuevo rumbo de Alejandro Albalá

La nueva vida de Alejandro Albalá

¡Ojo al dato! Alejandro Albalá, ese chico que nos tenía acostumbrados a los dramas televisivos, ha dado un giro de 180 grados a su vida. ¿Dónde está ahora? Pues nada más y nada menos que detrás del mostrador de un estanco en Carabanchel. Sí, sí, como lo oyes. Ha dejado atrás las luces, las cámaras, y la acción para convertirse en un humilde estanquero. ¡Qué cambio, ¿verdad?!

El exnovio más famoso

¿Quién no recuerda a Alejandro Albalá? Si estabas viviendo bajo una piedra, te lo resumo: fue el exnovio de Isa Pantoja y Sofía Suescun. ¡Vaya historial! Si había drama en el aire, seguro que él estaba involucrado. Pero parece que ha decidido aparcar su vida pública y ahora está más feliz que un niño en una juguetería tras su escapada de los reflectores.

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Del plató al estanco

Después de su aventura en ‘Supervivientes 2021’, donde se llevó a casa la medalla de oro de la supervivencia, Alejandro decidió hacer un cambio radical. ¿Su nueva aventura? Ser jefe de producción en un concurso regional. Pero la tranquilidad no le duró mucho. ¡Boom! Decidió tirar la casa por la ventana y abrir un estanco. ¿Y por qué? Pues porque le apetecía, según él mismo confesó en el ‘Deluxe’. ¡Qué espontáneo!

El negocio de la nicotina

¿Cuánto le costó a Albalá la licencia para abrir su estanco? ¡Entre 300.000 y un millón de eurazos! Pero vamos, para él, eso es calderilla. Con los ahorros de sus años dorados en la tele, se aventuró en este negocio, y parece que le está yendo de maravilla. Según sus propias palabras, está nadando en la abundancia, ¡con más de 3000 euros al mes en el bolsillo! Ni el más exitoso concursante de ‘Pasapalabra’ se queja tanto de la pasta.

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De la fama al anonimato

Parece que Alejandro Albalá ha enterrado su vida pública bajo una pila de paquetes de tabaco. Ya no lo verás peleándose en plató ni subiendo historias a Instagram. Se ha convertido en una especie de ermitaño moderno, alejado de las cámaras y las redes sociales. Después de más de un año en la oscuridad digital, resurgió como el ave fénix con una foto muy ‘zen’ tomando café en su tierra natal, Cantabria. ¡Qué serenidad!


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