Dani Rovira habla sobre su enfermedad

Con la alegría y la vitalidad que le caracteriza, Dani Rovira no pierde ni por un solo instante la alegría y la vitalidad.
Se envuelve en su buen humor, y lucha contra una enfermedad devastadora.

Hace unos días una de las mejores noticias de su vida, tras ocho sesiones de quimioterapia los linfomas habían desaparecido de su cuerpo y podía empezar la nueva etapa del tratamiento, de radioterapia.

Dani se enfrenta a la enfermedad sin tapujos. Cara a cara.

“Me noté un bulto sospechoso encima de la clavícula izquierda que iba un poco más. Fui al hospital y todo lo demás fue muy rápido y enseguida empezamos con la quimioterapia.

Llegaba al hospital a las 9.00 de la mañana, me sacaban sangre para ver cómo tenía las defensas. A partir de ahí, en el laboratorio me hacían los jarabes y eran cuatro bolsas de quimio intercaladas con bolsas de suero y algún otro medicamento. En total litro y medio que te meten en vena hasta que salíamos de allí a las tres y media de la tarde. Haces amistad con la gente, no te queda otra.

Ahora estamos ya con la radioterapia.
Esta es la buena porque me puedo mover un poco, no sabes lo que es la radioterapia, te anclan ahí a una cama, te hacen el primer día un molde que en mi caso se ajusta del pecho hacia arriba incluida la cara y ese molde está súperajustado. Es muy ajustado a tu figura, casi no puedes ni engordar ni adelgazar. Cuando te dan la radio hay una cama metálica que se llama el acelerador, te anclan con ese molde para que la radiación vaya exactamente a donde tiene que ir. Hace 30 años era una especie de lanzallamas y ahora es muy concreto. Son 10 minutos que no puedo ni tragar”.

 

 

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