Charlene de Mónaco cumple 44 años alejada del mundo

La princesa de Mónaco acaba de soplar las velas en su peor momento, alejada de los suyos e ingresada en una clínica suiza sin que haya trascendido la dolencia que padece

El misterio de rodea a Charlene de Mónaco

Si tuviéramos que definir lo que sucede en la vida de Charlene de Mónaco desde hace un año, una es que se aproxima mucho a la realidad sería la de absoluto misterio. El pasado 25 de enero, la princesa cumplió los 44 y, a diferencia de años anteriores en los que lo celebro en familia, en esta ocasión ha estado sola y apartada del mundo en la clínica de Suiza donde permanece ingresada desde el pasado mes de noviembre para recuperarse de los problemas de salud que padece.

Unas dolencias de las que poco se sabe y de las que se recupera en el Paracelsus Recovery, un exclusivo centro cuya estancia mensual asciende a la friolera de 320.000 euros.

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MÁXIMO SECRETISMO

Y si bien resulta evidente que los Grimaldi no tienen problemas de liquidez para hacer frente a la factura, lo que resulta llamativo es que desde su último ingreso no haya trascendido ninguna información acerca de su evolución ni se haya puesto aún nombre a la dolencia que padece.

«No es covid-19, no tiene cáncer y, si quieres hablar de más especulaciones, no tiene relación con la cirugía estética ni con un ‘trabajo’ en la cara», aseguraba enfadado su marido, el príncipe Alberto (63), a la revista ‘People’ tras el ingreso de la princesa.

Lo cierto es que el mutismo y el silencio son las premisas que imperan sobre este tema, lo que da pie precisamente a todo tipo de especulaciones, incluida la de una supuesta crisis sentimental entre el matrimonio monegasco.

Lo único que se sabe a ciencia cierta es que desde que la princesa viajara a Sudáfrica en mayo de 2021 nada ha vuelto a ser lo mismo. Un problema de salud fue el supuesto motivo que la retuvo en su país durante seis meses. En ese tiempo se habló de una neuralgia, de una infección de oídos o incluso de que estaba desfigurada. Ninguno de los cuadros fue confirmado por su marido, quien, salvo sorpresa, acudirá solo a Santa Devota, el festejo que, sin saberlo, se convirtió hace un año en el legítimo acto oficial de la que para muchos sigue siendo la princesa más triste de Europa.

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