Vargas Llosa supera el Covid-19

El escritor tuvo que ser ingresado en el hospital para recuperarse de la enfermedad, que también ha pasado su pareja, Isabel Preysler. «Mario me contagió, pero ya estoy bien», ha anunciado ella.

El coronavirus ha tenido en vilo a la familia de Mario Vargas Llosa (86). Y es que, aunque tras conocer su positivo evolucionó favorablemente los primeros días, finalmente tuvo que ser ingresado en la clínica Ruber de Madrid debido «a algunas complicaciones relacionadas» con la enfermedad.

Por suerte, y pese a que contrajo una neumonía, no estuvo en ningún momento en estado grave, si bien el tratamiento y los cuidados médicos a los que se ha sometido han logrado que todo quede en un susto.

De hecho, tan solo cinco días después de su ingreso recibía el alta, una feliz noticia que quiso hacer pública su hija, Morgana (48). «Mario Vargas Llosa venció al covid-19. Ahora, a casa a seguir con la recuperación.

Gracias a la ciencia que salva vidas y al personal médico por su dedicación», explicó en sus redes junto a una fotografía en la que aparece con su padre y sus dos hermanos, Alvaro (56) y Gonzalo (55), zanjando, a la vez, los rumores sobre su nula relación con el Nobel a causa de su noviazgo con Isabel Preysler (71).

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A la salida del hospital, desde donde agradecía «al personal de la clínica por el buen resultado del tratamiento» y al resto «por su devoción y amistad», el propio Mario aseguraba que se encontraba bien, aunque era su hija la que pedía respeto para su padre alegando que estaba «cansado» después de esos días tan complicados.

EN LA DISTANCIA

La que ha seguido con gran preocupación y desvelo su evolución ha sido su pareja y gran apoyo, Isabel, que también ha estado haciendo frente a la enfermedad, aunque en su caso desde casa. «Mario me contagió, pero ya estoy bien», ha informado la filipina, quien, pese a la distancia física, ha estado en permanente contacto con el escritor.

Con un gran alivio anunciaba también que el autor de ‘La ciudad y los perros’ ya se encontraba en su casa en la exclusiva urbanización de Puerta de Hierro. «¡Está, muy bien! ¡Qué alegría!», fueron las palabras de la ‘socialicé’ tras reencontrarse con él, puesto que, pese a la buena evolución del peruano, también ha habido momentos de inquietud en esas jornadas debido a la avanzada edad de Mario.

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No en vano, y aunque el círculo más íntimo de la pareja ha optado por la discreción, aseguran que Tamara Falcó (40) se refugió en la fe y fue vista acudiendo a rezar a una iglesia cercana a la oficina que tiene alquilada en el centro de Madrid para pedir por la recuperación de la pareja de su madre, con la que tiene una relación muy estrecha, tal y como ella misma ha revelado.

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