Tamara Falcó cumple 40 años completamente ilusionada con su boda

La marquesa de Griñón disfruta de una etapa serena y madura y con planes de futuro muy claros a nivel personal. De hecho, ya tiene pensado como quiere que sea su enlace con Íñigo Onieva y el lugar de celebración la casa de su progenitor.

El pasado 19 de noviembre, Tamara Falcó cumplió una cifra redonda, 40 años, y lo celebro con una fiesta exclusiva en el madrileño Palacio de Santoña (Madrid) en la que no falto de nada. En ella la marquesa volvió a demostrar su humanidad pidiendo a los 150 asistentes que donaran los regalos que pensaban hacerle a una asociación que salva a niños en Perú.

«En este momento en que me sobra de todo, soy tan afortunada, tan bendecida por Dios, que lo único que se me puede ocurrir como regalo es poder compartir eso con niños que no tienen muchas posibilidades», explicó demostrando que está viviendo uno de los mejores momentos de su vida.

Una felicidad que comparte con su novio, Íñigo Onieva (32), que le ha dado la estabilidad sentimental que no había logrado hasta este momento.

Y eso pese a que cuando salté a la prensa su relación, a mediados de 2020, muy pocos apostaron por la pareja, ya que el diseñador de coches tenía fama de mujeriego y era un habitual de la noche madrileña, una afición, esta última, que no era compartida por Tamara.

Pero el tiempo ha demostrado que están hechos el uno para el otro y sobre todo que él es el adecuado para que la marquesa de Griñón se decida a dar un paso adelante en el terreno sentimental.

Así se deduce de sus recientes declaraciones en el programa en el que colabora, ‘El hormiguero’, donde compartió con el público como desea que sea su boda, algo que indica que ya ha pensado en ella.

«SERÁ UN GRAN ENLACE»

«No creo que la hiciese gigantesca. Mi padre me contó que en su primera boda seguía saludando a gente al final de la noche. Fueron mil personas y eso sí que me parecería una pesadilla», confesó la joven visiblemente ilusionada por hablar de este tema.

«La verdad es que no lo sé… A una boda va la gente que más quieres y con los que te lo pasas fenomenal. Será una gran boda», aseguré dejando a sus compañeros sorprendidos y reconociendo que será el gran evento del año, refiriéndose a 2022.

Pero no solo eso. También ha revelado que ya tiene en mente donde le gustaría celebrarla.

«Yo creo que en casa de mi padre, en Casa de Vacas, donde se hace el vino. O en El Rincón, donde vivía él. También en Plasencia, donde se casó mi hermana. Yo creo que en casa de mi padre», explicó evidenciando que ya ha pensado incluso en esos detalles.

En este sentido, unas semanas antes también había hecho referencia al tema, confirmando que su noviazgo con el joven madrileño avanza «sin prisa, pero sin pausa» y que se siente plenamente preparada y confiada como para formalizar su amor:

«Estoy lista para casarme».

Una prueba más de que el enlace forma parte de sus planes futuros y, ante todo, no muy lejanos.

FIEL A SUS CREENCIAS

No es mucho aventurar que posiblemente no sea una boda precisamente intima por la cantidad de familiares, amigos y compromisos que tienen Tamara y la familia Preysler, sin contar con los que asistirán de parte del novio.

Lo que está claro es que la ceremonia será eclesiástica, ya que, como ha compartido muchas veces, Tamara es católica practicante e intenta seguir los principios y creencias de su religión.

Orgullosa de su fe, este verano comentó en un encuentro de la catedral de Burgos que desea formar una familia cristiana y que su novio comparte este mismo deseo, aunque tampoco oculté que Íñigo lo hace por ella.

«El hace un esfuerzo y hay veces que le cuesta, pero entiende que para mí es muy importante. Algo que te repite mucho la Iglesia es el tiempo del noviazgo y conocer bien a la persona. Yo creo que parte del curso prematrimonial es justamente para asegurarte que conoces bien a esa persona», explicó con absoluta normalidad confirmando su deseo de casarse por la Iglesia.

«Justamente ahora que estoy ennoviada y que estoy ilusionada…», aseguró divertida haciendo gala de su espontaneidad. Y es que la marquesa nunca ha desvelado por qué sus relaciones anteriores fracasaron, pero quizá ese deseo de ‘ir despacio’ esta vez sea parte de la respuesta.

FORMAR UNA FAMILIA

Dentro de sus futuros planes familiares, también tienen cabida los niños.

«Me encantaría ser madre, yo soy superniñera, tengo unos sobrinos y una ahijada maravillosos», afirmé en el templo burgalés compartiendo también que su sueno es formar una familia. Hasta que ese momento llegue, su ‘casa’ la forman su novio y sus mascotas, a las que ambos pasean por el barrio madrileño donde la joven ha fijado su residencia hasta que le entreguen la casa que ha comprado a 200 metros de la mansión de su madre, en la madrileña urbanización Puerta del Hierro. Una vivienda que posiblemente se convertirá en el hogar conyugal, que compro bajo plano a finales del pasado año y que está previsto que se entregue en 2022, lo que quizá los condicione a la hora de poner fecha al enlace.

Con una superficie de 200 metros cuadrados repartidos en cinco dormitorios y con una cocina equipada a la última y una amplia terraza, no hay duda de que sería el hogar perfecto para comenzar su vida juntos como marido y mujer.

Una de las claves de su relación es que Íñigo ha aceptado de buen grado la presión mediática que conlleva ser novio de la hija de la Preysler, algo que no ocurrió con otros amores que tuvo en el pasado.

«Lo que más me gusta es su personalidad, es siempre superpositivo y tiene mucha energía», afirma Falcó sobre su pareja en el documental de Amazon Prime que ha protagonizado.

Lo cierto es que son muy diferentes, como afirman quienes los conocen, pero se complementan a la perfección.

«Yo le aporto paz y él me aporta la parte divertida que me hacía falta en mi día a día», explica Tamara, que parece haber encontrado a su ‘príncipe azul’.

Y eso pese a que han pasado momentos complicados, ya que en varios programas se comentó que Onieva se muestra muy afectuoso con sus amigas en las noches de fiesta por Madrid. Unas insinuaciones que no han logrado socavar la confianza que la marquesa tiene en su novio.

«Nosotros estamos fenomenal, de verdad. Si tuviera la más mínima duda, otro gallo cantaría, pero no es el caso. Resulta un poquito frustrante, yo entiendo que hay gente que tiene que rellenar minutos, pero es verdad que hay veces que hacen daño», confesaba Tamara el pasado mes de mayo tras salir a la luz comentarios sobre el carácter cariñoso del joven. Un extremo que Falco confirmaba asegurando que era su manera de ser y que no veía nada malo en ello.

«Es cariñoso con el perro, con su madre, con sus amigos, con todo el mundo…» insistía, dejando claro que no tiene ninguna duda sobre su relación.

También se comentó que a Isabel no le convencía en exceso la pareja de su hija. Una afirmación que ha caído por su propio peso con el paso de los meses, ya que una de las razones que se esgrimían para tan peregrina afirmación era que nunca había querido posar con su yerno. La fotografía de Isabel y Mario Yargas Llosa con Tamara e Íñigo el día que su hija recibió su diploma de chef zanjo de raíz los comentarios maledicentes y fue un gesto evidente de que ya es uno más en su familia. Es más, Preysler ha confesado que le encantaría que su hija le hiciera abuela de nuevo, ya que le encantan los niños.

AGENDA VERTIGINOSA

Y mientras este momento llega, Tamara no para de trabajar aprovechando el buen momento del que disfruta. Su participación y posterior victoria en ‘MasterChef Celebrity’ en 2019 cambié para siempre el rumbo de su historia personal y profesional. El público se quedó prendado de su naturalidad, simpatía y humildad, cambiando la imagen que muchos tenían de ella. Esto provocó que las firmas más prestigiosas se fijaran en Tamara para que las representara como imagen y se le abrieron las puertas de otros programas de televisión, como ‘El desafío’ o ‘El hormiguero’, donde sus colaboraciones siempre son de las más seguidas y comentadas, precisamente, por la espontaneidad que muestra en todas sus intervenciones.

Por si fuera poco, la marquesa descubrió su gran vocación, la cocina, y tras mucho esfuerzo se ha graduado como chef en la prestigiosa escuela culinaria Le Cordón Bleu.

En esta excelente racha profesional también ha publicado un libro con las recetas que tomaba en casa de su madre cuando era niña, sigue con la firma de moda que lleva su nombre y ha diseñado una colección de joyas para la firma catalana Tous.

Una agenda vertiginosa para Tamara, que ha visto como en dos años su vida ha cambiado, claramente para mejor.

CAMBIÓ SU VIDA

A sus 40 años recién cumplidos goza de una estabilidad personal y profesional con la que siempre sonó. La madurez le ha traído el amor de su vida tras varias relaciones fallidas que no duraron mucho. Goza de una excelente salud después de los problemas de tiroides que tuvo en 2016 y que provocaron que aumentara de peso, algo que, lejos de esconder, abordó con total naturalidad asumiendo su cambio de imagen y empatizando con muchas personas que sufren este problema.

Por fortuna, eso forma parte del pasado. De un pasado en el que se encontró con Dios a través de una Biblia que cayó en sus maños por casualidad y que le hizo abrazar el cristianismo.

«Iba sin rumbo, no sabía cuál era mi propósito de estar aquí. Era infeliz. Había momentos que pensaba que si, pero eran cosas que pasaban rápido. Todo cambió», aseguro entonces sin saber que aún no había llegado su gran transformación.

La que la ha convertido en uno de los personajes más queridos por el público, más atractivos para las marcas, con un futuro profesional próspero y una boda con el amor de su vida en el horizonte, el primer paso para después formar una familia.

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