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Redes sociales: ¿Qué riesgo tiene su abuso para la salud?

Hiperconectados. Con las redes conversamos con amigos, mostramos nuestros productos y hasta compramos servicios. De hecho, un 85% de los internautas de 16 a 65 años utilizan las redes sociales, siendo ya más de 25,2 millones de usuarios en nuestro país. En los últimos años, el número de personas que hacen uso de las redes no ha parado de crecer, pero, ¿las sabemos utilizar correctamente?

Con la ayuda de Gema Valenzuela, psicóloga de GrupoLaberinto; y Oriol Lugo, psicólogo y co-fundador de Owl Institute, analizamos los riesgos que puede conllevar estar “enganchados” a la Red y cómo podemos prevenirlos.

Primero, es importante remarcar que estos riegos ya afectan a toda la población, “si bien es cierto que en un principio las personas con menor desarrollo de sus habilidades sociales tendían a abusar más de ellas, ahora en la actualidad por el gran crecimiento y presencia de las redes sociales, el perfil es mucho más heterogéneo. Aun así, la población adolescente sigue siendo la que muestra niveles más elevados de abuso. Elementos de la personalidad como la impulsividad, el malestar emocional y la búsqueda de emociones intensas pueden favorecer la adicción a las redes sociales”.



Pueden reducir la calidad de la vida social

Aunque, a priori, pueda parecer lo contrario, en algunos casos, especialmente entre los más jóvenes, se produce un deterioro en la calidad de vida social en una etapa donde es vital el encuentro cara a cara para el desarrollo de nuestra identidad.

“Aunque la cantidad de contactos aumenta gracias a las redes sociales, a veces se trata solo de relaciones superficiales. No deberíamos confundirlo”, analiza Gema Valenzuela. “Las redes están diseñadas aparentemente para conectarnos con los demás, pero si abusamos podemos llegar al extremo de sustituir el contacto personal por el virtual”, destaca Oriol Lugo.

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Importantes cambios emocionales

El psicólogo señala que el uso inadecuado de las redes sociales puede generar cambios en nuestros estados emocionales, haciéndonos sentir con nerviosismo, tristeza, apatía, desmotivación, ansiedad, falta de autocontrol, y aumentando nuestra propensión al sedentarismo y al aislamiento.

Según Gema Valenzuela, como cualquier otra adicción, debemos saber que la repercusión en esos casos, es, generalmente, en casi todas las áreas de nuestra vida, provocando problemas de sueño, irritabilidad y consecuencias en el trabajo o estudios.



Efecto directo en nuestra autoestima

Mientras que Gema Valenzuela apunta a que las personas con una alta dependencia de las redes sociales pueden tener el poder de afectar a nuestro estado de ánimo. “Es normal querer la aprobación de los demás, y en las redes sociales, al estar exponiendo parte de nosotros mismos, continuamente puede aumentar el deseo de reconocimiento”.

Sentimientos de frustración

Debemos de ser conscientes de que detrás de cada foto o vídeo de youtubers o influencers importantes hay, muchas veces, un gran trabajo de preparación y selección. “No es bueno idealizar a personas por las imágenes que suben en internet, pues podría, especialmente en los más jóvenes, generar sentimientos de frustración o vacío al tener modelos de referencia que pueden considerar erróneamente “perfectos”, destaca la psicóloga.

Cómo prevenir el peligro de las redes sociales

Privacidad. Gema Valenzuela apunta a configurar de forma adecuada la privacidad de tu cuenta: Merece la pena dedicar un buen rato a este punto a la hora de configurar nuestra red social.

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Educación, punto clave. Para los psicólogos, los padres han de empezar por dar un buen ejemplo de cómo usan ellos estas herramientas. “Además, se deben establecer límites en el uso y el tiempo de conexión a la red, potenciar alternativas de ocio saludables y facilitarles el desarrollo de la autoestima. Es importante establecer rutinas donde se contemple la desconexión como un elemento necesario”, apunta Oriol Lugo. Esto sumado a mantener la comunicación en casa para poder así detectar indicadores de riesgo que nos muestren el inicio de un posible abuso. Gema destaca que los padres deben conocer bien qué redes usan los hijos y educar para hacer un uso adecuado es la clave, “supervisa, aunque cuidado con ser demasiado invasivos”.

No fomentar ni incitar al odio. Mantener la cordialidad y educación es prioritario, “pues es fácil caer en determinados comportamientos tras el anonimato de Internet. No comentas ni permitas una situación incómoda”, destaca la profesional.

No creer todo lo que vemos. Las redes son una arma de doble filo. “Cuidado con idealizar las vidas y cuerpos “perfectos” que se muestran en las redes. No olvides que sólo se muestra aquello que se elige”.

Apoyo de profesionales e instituciones. Debemos trabajar de forma integral pudiendo contar con el apoyo de toda clase de profesionales e instituciones. Así lo destaca Oriol Lugo: “Es importante desarrollar más consciencia y pensamiento crítico en los jóvenes sobre los riesgos que conllevan las redes sociales. También los profesionales de la educación y las familias necesitan formación, herramientas y asesoramiento continuo para prevenir, y en el caso de detectar una adicción, poder ayudar en su tratamiento”.

La Razón


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