Raphael incombustible: «Yo moriré en el escenario»

El artista ha presentado en el Festival de San Sebastián «Raphaelismo» una serie sobre su vida, y lo ha hecho junto con los suyos y dispuesto a continuar encandilando a sus fans: «Estoy enamorado de mi profesión».

Tiene 78 años, pero, a juzgar por su energía, nadie lo diría. Raphael es uno de los grandes cantantes de nuestro país y lleva más de 60 años conquistando con su música sobre los escenarios. Precisamente, esa cifra es la que está celebrando en una gira por todo el país, en la que la reacción del público es unánime; la ovación durante minutos. Y a este especial momento de su vida ha sumado ahora un nuevo proyecto, la serie documental sobre su vida, «Raphaelismo», en la que muestra a la persona más allá del artista.

PLANES A CINCO AÑOS

El documental se estrenará el año que viene en Movistar +, pero ha sido presentado en el Festival de San Sebastián, donde el protagonista ha estado rodeado de sus tres hijos, Jacobo (48), Alejandra (46) y Manuel (42), y su esposa, Natalia Figueroa (82), que arroparon a Raphael en un día tan especial. Se trata de una serie de cuatro capítulos en los que, a través del testimonio del propio artista, el de su familia y algunos amigos, se hace un recorrido por la vida personal y profesional del de Jaén.

Y si algo destaca en las horas de grabación es una contundente frase del cantante: «Yo moriré en el escenario. Me pega mucho llevar las cosas tan al límite… Sería lógico, es donde paso más tiempo». Y es que confiesa que se siente incapaz de retirarse, por sí mismo y por sus fans, que llevan apoyándole seis décadas: «Estoy enamorado de mi profesión, pero para mí los seguidores son lo primero.

Son los que han hecho posible mi sueño y que se siga realizando». En esto último piensa contribuir porque confirma que tiene planes laborales para los próximos cinco años mientras revela que el secreto para afrontar con cabeza la fama es «no ser tonto». Con ese mismo humor, pese a lo duro que fue, recuerda su peor traspié, el trasplante de hígado al que se sometió en 2003: «Fue tremendo. Pero, ¡qué bien salió todo! Eso sí que es un triunfo».

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