María Teresa Campos. De la gloria al olvido

La presentadora María Teresa Campos sopla las velas en la casa que no ha podido vender, sin poder cumplir su sueño de tener un programa propio y con el dolor de no saber por qué la abandonó Edmundo Arrocet.


El 18 de junio Maria Teresa Campos cumple 80 años, una cifra redonda que la veterana periodista celebra alejada de la televisión, el medio en el que ha sido una estrella y un referente para muchos profesionales del sector. Un pesar que ella lleva con resignación, ya que aún ansia que le ofrezcan un programa a su altura para despedirse de todo el público que la quiere y que la ha seguido durante décadas, poniendo así el broche de oro a toda su trayectoria profesional.

Cabria pensar que tras más de seis décadas de duro trabajo, Maria Teresa se merece disfrutar de una plácida jubilación más que merecida en compañía de sus amigos, sus hijas, Terelu (55) y Carmen (54), y sus tres nietos, pero esta idílica idea no parece entrar en sus planes.

EL PESO DE LA SOLEDAD DE MARIA TERESA CAMPOS

No en vano, los últimos años no han sido fáciles para la periodista, que pasa su día a día en su enorme casa de Molino de la Hoz, en Madrid, la misma que lleva intentando vender desde 2017, aunque no ha tenido éxito hasta el momento. Pese a que en varias ocasiones parece que ha tenido compradores interesados, finalmente la venta no se ha podido llevar a cabo. Una mansión de 12 dormitorios y 15 cuartos de baño repartidos en 1615 metros cuadrados construidos en una finca de más de 6000 que resulta muy grande para ella, como ha dicho en más de una ocasión. Este inmueble lo compro como una inversión a futuro cuando estaba en lo más alto de la profesión, pero ahora se ha convertido en un pozo sin fondo dados los cuantiosos gastos que conlleva. La vivienda fue el escenario de su amor con su última pareja, Edmundo Arrocet (71), del que ya no quiere ni oír hablar, enfadándose incluso cuando en alguna entrevista le han preguntado por él y asegurando muy tajante que esta «hasta las narices» y no va a estar el resto de su vida, «que ya es poca», hablando «de ese ser». Atrás quedan los 6 años que compartió con el humorista y en los que se la veía muy feliz, casi exultante se podría decir. Aquello acabo de la peor manera posible; el chileno la dejó hace un año y medio sin darle una explicación, algo que sigue sin hacer. Un reproche público que la Campos siempre ha manifestado y que podría tener respuesta próximamente.

Y es que se comenta que Edmundo tendría planeado regresar a España y contestar en un plató de televisión a todo lo que tanto la comunicadora como sus dos hijas han dicho de él.

Edmundo Arrocet amenaza a las Campos con contarlo TODO

Algo que podría alterar la apacible existencia de Maria Teresa, que lleva una vida tranquila que se reduce a acudir al médico o a hacer sus gestiones, siempre acompañada de su fiel escudero y chofer, Gustavo, ver a sus hijas y, ahora que ya esta vacunada, a sus amigas, con las que antaño quedaba para jugar a las cartas en su casa, una de sus aficiones favoritas, que seguro habré recuperado.

La pandemia ha aislado a la periodista, como a todo el mundo, y probablemente haya notado aún más la soledad. Quizá por eso, y por el interés que sigue suscitando, desde hace unos meses ha aceptado la invitación a varios programas que han querido contar con ella, como el ‘Hormiguero’, ‘La resistencia’, ‘ Un año de tu vida’ o, más recientemente, ‘Sabado Deluxe’.

Sentarse en la silla de invitados no es lo que ella entiende por volver a televisión, pero mientras no cuente con algún proyecto en firme, se trata de una manera de acercarse al medio y seguir presente en él.

El pasado mes de marzo comenzaba muy ilusionada su espacio ‘La Campos Móvil’, que fue aparcado tras su primera emisión, en la que entrevisté a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Al parecer, la audiencia no fue la esperada y la cadena decidió dejar el formato en un cajón y darle una vuelta, aunque las Campos señalaron que se había paralizado por un problema de permisos con la Dirección General de Tráfico. Sea como fuere, este espacio modesto seguro que no es lo que ella había solicitado, pese a contar en la primera entrega con uno de los personajes del momento. Maria Teresa Campos siempre ha dicho que uno de sus géneros favoritos es la actualidad y también las entrevistas, un terreno en el que siempre se ha movido con soltura. Por eso muchos no entienden la actitud que ha mostrado como entrevistada en alguno de los espacios a los que ha acudido en los últimos tiempos. La periodista tiene tablas suficientes para salir airosa de cualquier pregunta incómoda de una forma elegante, y por eso han sido muy criticadas las malas caras, los desplantes, las respuestas airadas y los enfados que ha mostrado abiertamente en más de un plató. Quienes más duros han sido son los internautas, que se preguntaban por qué no se retiraba «dignamente». «Debe de ser duro cortarse la coleta cuando lo has sido todo en televisión. Deberian aconsejarla que se retire, se lo ha ganado», afirmaba un tuitero.

DARDOS A COMPAÑEROS

Echando la vista atrás no es equivocado afirmar que desde que acabo su último programa como presentadora, ‘Qué tiempo tan feliz’, en abril de 2017, su imagen ha ido cayendo poco a poco y sin remisión, pasando de ser una de las profesionales más respetadas y valoradas a un personaje más del mundo de la televisión, objeto de las críticas, chanzas y rumores. Algo en lo que fue decisiva su participación en el ‘reality’ ‘Las Campos‘, que seguía su día a día con sus dos hijas. Un formato que acepto grabar para dar protagonismo a Terelu y a Carmen -algo que consiguió-, pero que ha manchado su imagen y la ha convertido en un personaje más, algo con lo que no parece estar conforme a juzgar por lo molesta que se muestra cuando se le pregunta más por su vida personal y los desencuentros familiares que por su exitosa carrera profesional.

Porque si algo es innegable es que hasta hace cuatro años Maria Teresa lo era todo en televisión y se le adjudicaba poder, fuera cierto o no, para mover los hilos de Telecinco, donde siempre fue una estrella. Ahora, las estrellas son otras, como Ana Rosa Quintana (65), a la que la Campos lanzo un dardo desde ‘El Hormiguero’ que muchos no han en tendido. «Ella me dijo una vez que con la edad que tenía yo entonces, la que tiene ella ahora, ya no estaría en la televisión… A nosotros nos retira el público, un día deja de verte y esto es así», le comenté a Pablo Motos, no se sabe si vaticinando el futuro de su compañera o reprochándole que no se haya retirado y siga siendo la reina de las mañanas, puesto que ella ostentó durante muchos años.

TRAYECTORIA IMPECABLE

Maria Teresa no quiere jubilarse, eso lo ha dejado claro con sus palabras y con sus actos, y hay que reconocer que no debe ser fácil dejar a un lado el que ha sido uno de los motores de su vida: el trabajo. El primer acercamiento de la presentadora a los medios de comunicación fue con solo 15 años, cuando, tras leer un texto de forma impecable en una prueba radiofónica, recibió una oferta laboral de Radio Juventud de Málaga, donde empezó a trabajar.

Con los años acabo convirtiéndose en una de las voces más populares de Andalucía tras fichar por Radio Popular COPE. Su buen trabajo en informativos locales y magazines hizo que fuera nombrada directora de Informativos de Andalucía de Radio Cadena Española, lo que supuso su traslado a Madrid. Ya en la capital comenzó sus primeros ‘coqueteos’ con la televisión colaborando en el programa ‘Esta noche’, que presentaba Carmen Maura (75).

Durante un tiempo compatibilizo ambos medios, la radio y la televisión, hasta que en 1986 se puso en marcha la programación matinal en Televisión Española con Jesús Herminda al frente y la Campos se convirtió en una ‘chica Hermida’. Pasado el tiempo no solo acabó sustituyendo a su maestro, sino que se alzó como la más vista de las mañanas televisivas por derecho propio. Primero en la cadena pública con ‘Pasa la vida’, y después en Telecinco con ‘Día a día’ durante ocho años seguidos, en los que se convirtió en una auténtica estrella mediática, siendo considerada una de los tres presentadoras con más credibilidad del país junto con Iñaki Gabilondo (78) y Luis del Olmo (84).

Su marcha a Antena 3, en 2004, dejó el hueco de las mañanas libre y este fue ocupado por Ana Rosa Quintana. Tras varios programas sin mucho éxito regreso a Telecinco, la cadena que siempre ha considerado «su casa», donde volvió a triunfar con ‘Qué tiempo tan feliz’. Y felices fueron esos tiempos de reconocimientos, premios y galardones, más de una decena, entre los que destacan la medalla de oro al Mérito en el Trabajo y dos premios Ondas.

Años en los que tenía la agenda repleta de compromisos y con solo decir su nombre se abrían las puertas de los despachos de los ejecutivos de televisión.

Décadas de gloria y de un buen hacer profesional que parecen haber quedado olvidadas mientras Teresa sigue esperando su oportunidad para volver al medio en el que un día reinó.

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