Malú muestra su faceta más íntima: «Ser madre me compensa»

La cantante, en plena promoción de su disco ‘Mil batallas’ confiesa que es muy feliz con su pareja, Albert Rivera, y con su hija, Luda, a la que califica con cariño como «un bicho».

Malú (39) ha vuelto a la primera línea después de tres años sin pisar un escenario.

Un tiempo que ha coincidido con su noviazgo con Albert Rivera (41), exlíder de Ciudadanos, y con el nacimiento de su primera hija en común, Lucia, que el pasado mes de junio cumplió 1 año.

Más ilusionada que nunca, la artista, que está promocionando su nuevo trabajo, titulado ‘Mil batallas’, ha vuelto a reencontrarse con su público y, dejando a un lado su habitual discreción, ha hablado abiertamente de su familia y de la maternidad.

«Es el amor más puro que hay en el mundo. Te compensa», asegura la cantante.

No en vano su hija le ha hecho cambiar su modo de ver ciertas cosas.

«Tener un hijo te quita mucha tontería de sopetón. Cuando eres madre, dices: ‘Olvídate un poco de ti. Se acabó. Todo es tu hija», confiesa, reconociendo las renuncias que conlleva:

«Estás dejando de dormir y de hacer cosas por estar con el ser más inspirador y maravilloso».

A la pregunta de si su hija, de la que nunca ha compartido ninguna imagen excepto una de su piececito el día que nació, es una ‘mini-Malú’, la artista contesta de esta manera con una gran sonrisa: «Lucia es un bicho».

«ALBERT RIVERA TODO UN PADRAZO»

Sobre su convivencia con Albert Rivera, la artista admite que uno de los placeres que comparten es ver por las noches series enteras del tirón, algo que desde que son padres es más complicado, y que las eligen de forma «democrática» según los gustos de cada uno.

La cantante considera que el catalán es «un padrazo» y afirma que ahora se turnan para cuidar a la niña por las noches para que el otro pueda dormir.

«Durante los primeros meses, cada vez que lloraba la niña yo le daba un codazo y él pegaba un brinco. ‘¿Qué hago?’, preguntaba. Y en realidad poco podía hacer, porque la que tenía que dar el pecho era yo, aunque quería que estuviera ahí para ayudarme», recuerda divertida.

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