La madre de Mario Biondo sigue luchando para saber qué pasó en realidad

Santina asegura que una nueva investigación ha puesto de manifiesto que había dos personas junto con el por entonces marido de Raquel Sánchez Silva la noche de su muerte.

«No fue un suicidio ni un accidente, fue estrangulado», insiste.

«LO MATARON Y TENEMOS LAS PRUEBAS»

Han pasado ocho años desde la trágica muerte de Mario Biondo, pero este sigue siendo uno de los casos más polémicos y controvertidos de la historia judicial, tanto española como italiana. Por eso, cada novedad o pequeño avance en la investigación que todavía continua abierta en Palermo (Italia) sobre la muerte del que fuera marido de Raquel Sánchez Silva (48) se convierte en noticia. Y lo cierto es que estos días el caso ha dado dos importantes giros que han hecho que el nombre del cámara vuelva a estar en todos los titulares de la prensa y que su madre, Santina D’Alessandro, haya concedido su primera entrevista en España al programa ‘Todo es verdad’.

Ni ella ni su familia han creído nunca la hipótesis del suicidio, de ahí que se muestre esperanzada ante el nuevo avance:

«La novedad es que el forense que hizo la segunda autopsia en 2018 está siendo investigado porque las pruebas que aporté son de dos cadáveres, no de la misma persona, y esto nos da esperanzas de que el caso pueda avanzar y que esta vez haya personas en el registro de investigados».

Personas a las que ya tendrían identificadas, ya que, gracias a una reciente investigación, los Biondo han confirmado sus sospechas: que el italiano no estaba solo la noche que murió.

«A mi hijo lo han matado y tenemos las pruebas. Tenemos los nombres y apellidos de las dos personas que estaban con Mario y son cercanas a él», aseguré Santina, que volvió a defender con unas y dientes que su hijo no se quitó la vida voluntariamente.

«No fue un suicidio ni un accidente, fue estrangulado. Y no lo dice una madre loca o desesperada que no quiere aceptar el suicidio, lo dicen los expertos acreditados».

«NOS DIO TRES VERSIONES»

Lo cierto es que a lo largo de estos ocho años tanto Santina como su marido, Pippo, han peleado incansablemente para que el caso de su hijo no caiga en el olvido, aunque se han encontrado con mil y una trabas en el camino.

«Hay una especie de verdad soterrada de todas las maneras posibles, pero yo siempre lo digo, no nos vamos a rendir hasta que no resplandezca la verdad», asegura Santina.

De hecho, carga con dureza contra la Justicia de nuestro país, donde el caso se cerró poco después de la muerte.

«Si en España se hubiera hecho bien el trabajo, los asesinos de mi hijo estarían en la cárcel», se lamenta.

Pero a lo largo de estos ocho años de «angustia y dolor» sería la que para ellos ha sido especialmente dura la falta de colaboración de la que fuera su nuera. Las numerosas contradicciones en las que esta cayó durante la instrucción del caso siempre les han hecho sospechar que la presentadora no ha sido del todo sincera.

«En 24 horas ella nos dio tres versiones diferentes», recuerda la italiana sobre el día que falleció su hijo, y añade:

«En España presentamos la solicitud de reapertura del caso y Raquel se opuso en dos ocasiones. Si tú tienes la conciencia tranquila y no tienes nada que ocultar, ¿por qué te has alejado de la familia?».

Aun así, durante su intervención en el programa presentado por Risto Mejide (47), dejé claro que no la acusa de nada más:

«Nunca he dicho que Raquel haya ordenado la muerte de mi hijo, pero ¿por qué no nos ayuda a buscar la verdad? Y que no me digan que es porque se quiere olvidar, porque yo no puedo hacerlo, no lo consigo».

Ambas lloraron abrazadas a los pies de la tumba de Mario, frente a la que la presentadora se despidió de su marido diciéndole

«Ahora yo no soy nada sin ti, pero prometo ser feliz». Y esa felicidad la encontré poco después junto al argentino Matías Dumont (38), algo que Santina tampoco logra comprender:

«Dices que era el amor de tu vida, pero es que lo has sustituido al cabo de unos meses. Yo no puedo sustituir a mi hijo». Por eso tiene claro su objetivo en la vida:

«No tendré paz hasta que no haya justicia para Mario».

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