Julia Otero se sincera: «Me daba igual estar muerta»

Tras un año de lucha contra un tumor de colon, la periodista, ya curada, ha confesado los duros ‘ momentos que vivió durante el tratamiento «Me imaginaba mi vida sin mí». Era febrero de 2021 cuando Julia Otero (62) anunció que sufría un cáncer de colon que la llevaba a retirarse temporalmente de las ondas para poder plantarle cara a esta terrible enfermedad.

Casi un año después, la periodista se reincorporó a su puesto de trabajo en la radio totalmente recuperada. Fueron los once meses más duros de su vida, en los que se tuvo que enfrentar a radioterapia, quimioterapia y una operación para salir vencedora.

Un Camino espinoso en el que sufrió fuertes efectos secundarios.

«NADIE SE LO IMAGINA»

Pero eso solo fue la punta del iceberg. Julia, que ha concedido una entrevista a Jordi Evole, ha confesado cómo se sintió cuando recibió el temido diagnóstico. «El cáncer es algo que piensas que siempre le pasa a los demás. Llevaba una vida sana, me alimentaba bien y no tenía antecedentes. No se me pasaba por la cabeza.

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Solo los que han pasado por eso entienden lo que es. Los demás no se lo pueden ni imaginar. Hay un derrumbamiento de la vida, del futuro. Empiezas a imaginar tu vida sin ti», ha reconocido con la gran valentía que siempre la ha caracterizado. Pero si el diagnóstico fue un despiadado golpe, mucho más lo fue todo el proceso de las nueve sesiones de quimioterapia a las que tuvo que someterse.

«Cuando te dan la quimio, piensas que no vas a poder dormir, te salen llagas en la boca, no comes bien y las mucosas del cuerpo están en carne viva. Llega un punto en el que crees que te da igual estar viva o muerta para estar así», ha reconocido muy sincera y sin ninguna censura.

A su lado, ha tenido a su familia y a sus amigos, un apoyo vital para ella, que, como explica, esta sana hasta dentro de tres meses, cuando le vuelvan a hacer otra revisión. «Hay que esperar cinco años para saber si estoy curada del todo. En ese tiempo, una célula cancerígena puede viajar e instalarse en otro órgano. Esperemos que no sea así», dice con esperanza.

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