El retorno de Enrique del Pozo

El cantante regresa a televisión tras diez años de ausencia para trabajar en Telecinco. En su vuelta ha revelado la traumática experiencia que le obligó a marcharse de España y retirarse durante algún tiempo de la vida pública.

Saltó al estrellato con el recordado duo Enrique y Ana en los 70, aunque después Enrique del Pozo (64) se convirtió en uno de los rostros habituales de la televisión.

Pasó por casi todas las cadenas y fue colaborador de ‘Día a día’, ‘Crónicas marcianas’, ‘TNT’ o más recientemente ‘DEC’, entre otros muchos. Sin embargo, desde hace casi una década el cantante y actor estaba prácticamente desaparecido.

Hasta ahora, cuando los responsables del programa ‘Viva la vida’ (Telecinco) han recuperado al tertuliano para ocupar la silla que ha dejado diego arrabal DIEGO ARRABAL (50) tras abandonar el espacio de Emma Garcia (47).

NUEVA VIDA EN ITALIA

Con una imagen muy distinta a la de antaño y asegurando estar enamorado, el artista aprovechó su debut en el espacio para explicar que durante este tiempo ha vivido en Italia, un país al que ya se trasladó con 17 años y donde ha trabajado como director y guionista.

Lo más llamativo de su relato fue, sin embargo, su revelación sobre el motivo real de su retiro mediático.

«Me fui porque pasé una gran depresión por culpa de antonio david flores antonio david flores ANTONIO DAVID FLORES», aseguró.

El madrileño confesó también que fue muy duro pasar por esta enfermedad por culpa de las vejaciones que el ex guardia civil, con quien trabajé en ‘Crónicas marcianas’, vertía sobre él en la revista ‘Dígame’.

«Llegó a decir que me acostaba con menores», explicó.

Unas afirmaciones que también causaron un gran daño a la madre del artista, algo que no le perdona.

«Fue hablando en platós y a ciertos directivos para hacer una campaña de desprestigio y los crucificados fuimos Rocío Jurado, Ortega Cano, Rocío Carrasco, Fidel, las Campos y yo». En su opinión, Flores estaba protegido «por una especie de mafia» que hoy ha desaparecido. Superado el trauma, el también empresario regresa dispuesto a seguir dando juego y deja bien claro «El miedo ya lo he perdido».

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