El lado más solidario de Anne Igartiburu

La presentadora sigue siendo uno de los rostros más queridos de la tele, pero muchos no saben que compagina la pequeña pantalla con su trabajo como ‘coach’ ayudando a los demás a ser más felices y lograr el bienestar personal.

Desde hace tres décadas, Anne Igartiburu (52) es uno de los rostros más populares de Televisión Española, donde ha conducido todo tipo de formatos, siendo la única presentadora que ha estado al frente de las campanadas de forma consecutiva durante 17 años. Una tarea que sigue ilusionándola y que repetiré este 31 de diciembre, acompañada de nuevo por Ana Obregón (66), otro rostro familiar de la cadena pública.

No cabe duda de que la vasca es muy querida por el público, pero no todos los que la siguen conocen la faceta profesional menos conocida de la presentadora, que se desarrolla en un ámbito muy lejano a la pequeña pantalla.

Y es que Anne ha encontrado en el desarrollo personal, trabajando como ‘coach’, un gran aliciente para su vida.

Tanto es así que afirma que la ha cambiado por completo, y por eso ofrece su ayuda y asesoramiento a través de sus redes sociales -entre otros foros-, para que quien quiera y lo necesite pueda poner en práctica lo que a ella tanto le ha servido.

FORMACIÓN CONTINUA

No en vano Anne siempre ha sido una mujer muy solidaria con todo tipo de iniciativas para ayudar a los colectivos más desfavorecidos y ha prestado su imagen para abanderar diferentes causas. Ahora, con esta nueva faceta profesional ayuda a todo aquel que se acerca a ella para que logre el bienestar personal.

Algo que hizo ella misma hace años cuando se sometió a un proceso de ‘coaching’ para conciliar «persona y personaje».

«No terminaba de aceptar y querer lo que hacía», confesó entonces.

Tan satisfactoria resulté su experiencia que decidió formarse en esta disciplina. En 2009 comenzó la tarea y desde entonces se ha instruido en el nivel superior de una prestigiosa escuela y ha cursado varias especializaciones y másteres en diferentes ámbitos, especializándose en la gestión de las emociones y en la programación neolingüística.

Un apabullante curriculum que la avala y que es la razón de que no pare de trabajar con clientes, imparta talleres a empresas y sea ponente en charlas, conferencias y en todo tipo de foros.

Su cercanía y empatía son las claves de su triunfo en este ámbito, como lo son en el mundo televisivo, y en su Instagram cuelga periódicamente conversaciones con los expertos y profesionales más destacados del sector.

Más que una profesión alternativa a los medios de comunicación, se ha convertido en su vocación y gran pasión y a ello dedica todo el tiempo libre que su familia y su programa, ‘Corazón’, le dejan.

«He podido mostrarme al mundo desde otro perfil que no conocía mucha gente, solo mi entorno más cercano. Me siento superfeliz y supercontenta de poder ayudar, acompañar y de aprender de ellos también», asegura sobre las personas con las que charla desde el despacho de su casa, el lugar donde suele realizar los directos en sus redes.

La presentadora se ha especializado en la gestión de los valores y, dada su dilatada experiencia ante las cámaras, también comparte sus enseñanzas para hablar en público.

Durante el confinamiento del pasado año fue la primera que abrió sus redes como vía de comunicación para que quien quisiera se desahogara y otros cuantos profesionales como ella se sumaron para ayudar a sobrellevar el complicado momento que se vivió. Todo este aprendizaje le ha servido para sobrellevar situaciones como la ruptura con su exmarido, el director de orquesta Pablo Heras-Casado (43), el pasado mes de febrero.

«Dejar ir también es querer… Y hacer las cosas fáciles para las personas. Tanto en las relaciones sentimentales como en las demás», afirmaba meses después poniendo en práctica una de sus enseñanzas: que hay que aceptar a los demás y las cosas que suceden viviendo plenamente el presente.

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