Concha Velasco se retira definitivamente de los escenarios

Siempre había dicho que no dejaría su profesión «en la vida», pero, a punto de cumplir 82 años, la actriz se ha despedido de las tablas por una razón muy poderosa: «Mis hijos me han pedido que lo deje».

El mundo del espectáculo se acaba de quedar un poco huérfano con la retirada de los escenarios de Concha Velasco (81). Un adiós elegante y sencillo, pero también un tanto amargo para la actriz, que ha pasado los últimos años de su carrera recorriendo de punta a punta la geografía española con distintas obras, colgando siempre el cartel de «no hay entradas» y recibiendo el cariño del público en forma de ovación. Por eso no le ha resultado nada fácil despedirse de lo que para ella es su «vida» y lo que le ha «dado todo». Pero a punto de cumplir 82 años le ha llegado el momento de bajar para siempre el telón de su carrera teatral y ella misma explicaba el verdadero motivo que la ha empujado a hacerlo.

«MIS HIJOS ME HAN PEDIDO QUE DEJE DE HACER GIRAS»

«Va a ser la última representación que voy a hacer porque mis hijos me han pedido que deje de hacer teatro y sobre todo que deje de hacer giras». Con estas sinceras y sentidas palabras, Concha explicó su decisión de bajarse de las tablas, y el lugar elegido no pudo ser otro que el Teatro Calderón de Valladolid, su tierra natal. Tras el anuncio, en el patio de butacas se hizo un gran silencio que después se transformó en un interminable aplauso, mezclado con lágrimas de emoción, muestra inequívoca de lo querida que es la actriz. Es más, su discurso fue interrumpido por frases como: «¡Guapa, te queremos!» o «¡Viva la chica yeyé!». Demostraciones de cariño a las que Velasco respondió con un conmovedor: «Que sean ustedes muy felices y hasta siempre»

SU MAYOR PROTECTOR

Se ha cumplido así el anhelo de su hijo Manuel Martínez (45), que tenía muy claro que su madre tenía que cerrar ya esta etapa: «Hay que irse por la puerta grande. Todo llega y yo creo que es el momento adecuado». Él, que es el autor de la obra La habitación de Maria, con la que la intérprete ha dicho adiós, contó días después en Sálvame que esto no ha sido algo improvisado, sino que ambos lo habían acordado así: «Cuando yo acepté el encargo de escribir su última función, sabía que estaba haciendo, con mucho orgullo, la última obra de Concha Velasco». Sin embargo, amante de su profesión por encima de todas las cosas, la actriz todavía quería seguir un poco más: «Mi madre es un animal escénico, el teatro es su vida y hace unos meses ya me preguntaba cuál sería el siguiente proyecto. Pero yo ya le dije que le había prometido que no le escribiría ninguna más y le dije: ‘Mamá, esto se acaba; por favor, descansa’». Una petición egoísta para unos y acertada para otros, como Kiko Matamoros (64), gran amigo de la familia: «Evidentemente es una gran pérdida, pero sus hijos son conscientes de que todo tiene su tiempo y más vale irse en todo lo alto que degradarse físicamente porque el teatro es muy duro». Aun así, Manuel Velasco también puntualizó que a Concha aún le quedan algunas funciones más de La habitación de María, que hará si su salud se lo permite, ya que tiene «revisiones médicas». Tampoco desean que sea un adiós definitivo de la vida pública, puesto que sus hijos saben que mantenerse activa es fundamental para ella, aunque el requisito para ese regreso es que sea en pequeñas intervenciones, nada que ver con lo que ha sido su carrera hasta ahora. «Puede hacer otros trabajos, un programa, una serie donde tenga un papel pequeñito …, pero que sea en Madrid. Yo lo que no quiero es que esté en un hotel ni que lleve vida de rockero de carretera», aseguró Manuel, añadiendo que lo único que está haciendo es «proteger a su madre». Y es que, aunque Velasco siempre ha sido una mujer fuerte y decidida, en los últimos tiempos su espontaneidad ante las cámaras le ha jugado malas pasadas. El último malentendido de hace unas semanas sin duda ha precipitado esta despedida que nadie esperaba. La actriz aseguró que había tenido «que vender una cubertería para pagar la farmacia» y sus palabras generaron un enorme revuelo sobre la delicada situación económica de la actriz. Fue su hijo Manuel el que tuvo que salir al paso para desmentir que su madre estuviese en la ruina: «Dijo eso porque es su forma de hablar y lo hace con la prensa igual que con sus amigos, diciendo exageraciones». Para zanjar cualquier especulación sobre el patrimonio de la actriz, añadió: «Ella es la persona más generosa del mundo, todo lo da, todo lo regala. No tiene ningún tipo de adicción a nada». Y finalmente, demostrando que ha heredado la sinceridad de su madre, reconoció: «Tengo miedo de que sea recordada como la señora que dijo una burrada en televisión en lugar de la maravillosa actriz que es».

EL TRABAJO, SU MEDICINA

Y eso lo atestiguan sus más de seis décadas trabajando sin descanso en teatro, cine y televisión. Desde que salté a la fama con la película Las chicas de la Cruz Roja (1958) y se convirtió en la estrella del momento gracias a La chica yeyé (1965), nada se le ha resistido y todos los proyectos en los que se ha embarcado han sido un éxito. En los últimos años, su carrera se ha centrado más en las tablas y miles de espectadores han disfrutado de su talento en obras como El funeral (2018), Reina Juana (2016) o Hécuba (2012), por la que se llevó uno de los nueve Fotogramas de Plata que tiene en su haber. Pero la lista de premios de Concha Velasco es interminable, habiendo recibido los galardones más importantes de nuestro país, desde el Goya de Honor (2012), pasando por la Medalla al Mérito del Trabajo (2009), la de las Bellas Artes (1987), el Ondas (2012) o el Premio Nacional de Cultura, que recibió en 2017 de maños de los reyes don Felipe (53) y doña Letizia (48). Pero para la veterana actriz no ha habido nunca mejor reconocimiento que el aplauso de sus seguidores, a los que se ha entregado en cuerpo y alma: «lo más importante de mi vida es el público», ha dicho en alguna ocasión, y así lo ha demostrado con creces manteniéndose al pie del canon para hacerles disfrutar con su talento hasta en sus momentos más bajos. Y es que no hay que olvidar que, a punto de cumplir 82 años, Velasco ha sufrido graves baches de salud en los últimos años. En 2014 le fue diagnosticado un linfoma que la obligó a pasar por el quirófano, al que volvió a entrar poco después para operarse de apendicitis, de una hernia y de la vesícula. Tantas intervenciones en tan poco tiempo le pasaron factura y hasta llegó a temer por su vida. «Me dieron la extremaunción», contó en su momento, reconociendo que toda esa situación la hizo caer en una depresión. A partir de entonces, Concha dio un gran bajón físico y, aunque afirma orgullosa que ha sabido envejecer «con mucha dignidad», también confesó que se caía con frecuencia o que le costaba subir escaleras. Pero, como siempre, el trabajo ha sido su mejor medicina y su tabla de salvación y, quizá por eso, hasta no hace tanto afirmaba convencida: «No me voy a retirar en la vida». Sin embargo, ahora sus hijos la han ayudado a ver que el momento ha llegado y, por mucho que le cueste aceptarlo, parece que se ha dado cuenta de que tienen razón. No en vano, esta ha sido siempre su máxima: «Morir en el escenario es una falta de educación, eso de que el espectáculo debe continuar no es cierto, hay que saber suspender e irte a tu casa a morirte». Genio y figura.

SU FAMILIA. SU MAYOR PRIORIDAD

Ahora que Concha se ha bajado de las tablas podrá pasar mucho más tiempo con su familia, su otra gran pasión. En especial con su nieto, Samuel (12), que es su «ojito derecho». «Va a estar en casa, con su familia, con su nieto, va a poder ir al teatro, salir… va a tener una vida muy activa y va a seguir haciendo cosas», ha asegurado su hijo Manuel, que, al igual que su hermano, Paco, quiere lo mejor para su madre. Además, el director hará todo lo posible para ayudarla a acostumbrarse a su nueva vida: «Seguramente me la voy a llevar al campo con la familia para que cambie de aires».

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