Concha Márquez Piquer: El adiós a la dama de la copla

La cantante no ha podido superar una grave infección respiratoria y su muerte ha sumido en una gran tristeza a su viudo, Ramiro Oliveros, con el que llevaba 40 años casada.

«Se ha ido mi vida», se lamenta.

El mundo de la copla ha perdido a uno de sus últimos y grandes exponentes. Concha Márquez Piquer, que ha fallecido el 18 de octubre a los 75 años. La noticia causaba una gran impresión tanto entre sus admiradores como entre sus compañeros, ya que muy poco se sabía de su delicado estado por expreso deseo de su familia.

Pero lo cierto es que la artista llevaba más de un mes en la UCI luchando contra una grave infección pulmonar que finalmente no pudo superar. Sin duda un triste y prematuro adiós para una mujer de carácter, pero que se hacía querer.

Así lo demuestran las decenas de ramos y coronas que llegaron hasta su domicilio como muestra de cariño, respeto y admiración. Sin embargo, ni siquiera estos gestos consiguieron aplacar el dolor de sus familiares, en especial el de su viudo, Ramiro Oliveros (80), que se mostró completamente desolado en el entierro.

El actor llegó en silla de ruedas y de la mano de su hija, Iris (33), al madrileño cementerio de San Isidro, donde la artista fúe enterrada junto a los restos de su madre, Concha Piquer, tal y como era su deseo.

Frente a la tumba de su mujer, el intérprete se derrumbó en un llanto desgarrador y ni el apoyo de sus familiares y amigos allí presentes le consolaron.

«Se ha ido mi vida. Han sido 40 años sin separarnos para nada, siempre estábamos juntos y no concibo estar sin ella», se lamentaba.

SUS LUCES Y SOMBRAS

Y es que la relación entre el actor y la cantante fue de película y lo que le devolvió a ella la fe en el amor. No en vano su primer matrimonio, con Curro Romero (87), no fue todo lo estable y feliz que ella sonaba cuando le dio el ‘sí, quiero’ con solo 16 años. Una multitudinaria boda que congrego a lo más granado del mundo artístico y taurino, ya que se casaban la única hija de la cantante de copla más famosa de nuestro país y uno de los toreros más prometedores del momento.

Una unión que duré dos décadas plagadas de luces y sombras.

Por un lado, al diestro nunca le gusté que su mujer siguiera los pasos de su madre en el mundo de la canción y llegó a darle un ultimátum para que lo dejara. Y, por otro, los rumores de supuestas infidelidades por ambas partes empezaron a sonar con fuerza.

Finalmente se separaron en 1979 y en 1982 firmaron el divorcio, convirtiéndose en una de las primeras parejas de España en hacerlo. Aun así, sus vidas siguieron unidas por las dos hijas que habían tenido en común, Concha y Coral, y en 1986 sufrieron un terrible golpe. La pequeña, que tenía entonces 19 arios, falleció en un accidente de coche en Estados Unidos que la misma Concha predijo. De hecho, rogó a su hija que se quedara en España y cuando fueron a avisarla del siniestro no hizo falta. En ese momento, ‘la artista descorchó una botella de champán y brindó ante Dios diciendo: «Si piensas que por esto voy a dejar de creer, te equivocas, pero no te entiendo»

En aquel momento, Ramiro, con el que se había casado por lo civil cuatro años antes, fue su tabla de salvación. Aunque la artista reconoció que jamás se recuperó de aquella pérdida; eso los unió más si cabe y la suya fue una relación sólida y feliz. De ahí que para el actor vaya a ser muy difícil asumir la ausencia de su esposa, que deja tras de sí no solo un gran legado artístico como digna heredera de su madre, sino también económico en forma de joyas, obras de arte y propiedades inmobiliarias millonarias.

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