Chufas, más allá de la típica horchata

Anímate a incorporar este tubérculo, tradicional de Levante, en tus platos, se puede consumir en desayunos, cremas, postres… Además, es muy sencillo de preparar, ¡y tiene un sabor dulce muy rico!

Aunque la chufa debe su enorme popularidad a la horchata, este tubérculo a la vista poco atractivo, tiene más usos en la cocina. Te contamos qué puedes hacer para disfrutarla en la mesa.

El paso previo. Antes de cocinar la chufa, que en verano debe guardarse en la nevera hasta su uso o en un lugar fresco y seco, hay que dejarla en remojo entre 8 y 24 horas, y un poco más si se va a triturar. Lo ideal, además, es cambiarle el agua un par de veces para retirar la suciedad que vaya soltando y lograr que se hidrate correctamente sin alterar su sabor.

Gran versatilidad. Después de haber estado un día en agua, la chufa esté hidratada y se puede cocer, por ejemplo, combinada con avena y otros cereales en la elaboración de porridge. También se puede tostar para lograr un buen snack o se puede triturar. Este formato que deja la chufa en forma de harina es una buena opción si lo que se busca es un aderezo crujiente, pues va genial con yogur, frutas, muesli, coberturas de panes y bizcochos… Además, es una alternativa ideal para celiacos y una forma saludable de comenzar el día.

¿Cómo tratarla? Una buena forma de saber cómo incluir la chufa en las recetas, tanto dulces como saladas, del día a día es tratarla como cualquier otro fruto seco o semilla que utilices.

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