Carolina y Carlota de Mónaco se sinceran

Madre e hija hablan a corazón abierto acerca de sus vidas como miembros de la Casa Real monegasca y de la educación tan diferente que ambas recibieron.

Tan fascinantes como siempre, Carolina (63) y Carlota (34) de Mónaco han vuelto a cautivar al común de los mortales apareciendo juntas de nuevo. Solo que esta vez no ha sido en un acto oficial o un desfile de moda, sino que madre e hija han dado un paso más allá y han abierto sus corazones frente a frente en una entrevista para la publicación francesa ‘Madame Le Figaro’, en la que han hablado sobre diferentes aspectos. Un sincero e interesante diálogo en el que han demostrado la gran complicidad que existe entre ellas. Y es que, además de estar unidas por el lazo de la vida o su gusto por la moda, la hermana y la sobrina del príncipe Alberto (62) comparten mucho más. Sin ir más lejos, su pasión por la literatura y la filosofía.

“Todo empezó por mi gusto por los libros, siempre los he amado, incluso antes de saber leer”, explica Carlota con un gran entusiasmo.

El mismo que muestra su progenitora.

“A mí me paso igual, cuando era niña quería leer libros para adultos. Creo que es algo que les pasa a las chicas. Yo cogía libros de la biblioteca de mis padres, que no eran ávidos lectores, sin entender nada desde la primera a la última línea” recuerda la princesa, quien también asegura que la educación que ella recibió fue muy diferente a la de Carlota.

“No veíamos mucho a nuestros padres, tenía una niñera inglesa y un ama de llaves francesa y estudié en un internado femenino”, cuenta Carolina, orgullosa de haber apostado por otro modelo para sus hijos.

“Nosotros asistimos a escuelas públicas en el campo donde aprendimos que es muy educativo enfrentarse a la diversidad humana y social”, asegura Casiraghi.

“MUJERES SINGULARES”

Respecto a lo que supone pertenecer a una familia como la suya, ambas destacan el papel que tuvieron mujeres como Grace Kelly o Carlota Grimaldi -la madre de Rainiero- en esta.

“Me siento muy rica por sus historias. Eran execéntricas en el sentido de singulares”, opima Carlota. A lo que su madre matiza;

“Más que excéntricas, diría extravagantes”



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