Borja Thyssen a un paso de entrar en la cárcel

EI millonario ha tenido que declarar ante un juez, acusado de un presunto delito de fraude fiscal por no tributar 592.557 euros.

Piden para él dos años de prisión.

Después de pasar muchos meses alejado de la vida pública, Borja Thyssen ha reaparecido y lo ha hecho para comparecer como imputado en un juicio, acusado de un presunto delito de fraude fiscal.

La cita se produjo el 13 de noviembre en el Juzgado de lo Penal número 22 de Madrid y el hijo de Tita Cervera acudió solo, sin la compañía de su madre ni de su mujer, Blanca Cuesta, que tiene pendiente un contencioso similar.

A su llegada, el millonario se dejó ver serio y tenso, y no era para menos, ya que se enfrenta a una multa de 595.000 euros, una cifra muy elevada a la que habría que sumar otros 592.557 euros -la cantidad supuestamente defraudada-, como indemnización a la Hacienda Pública. Además, el fiscal encargado del caso pide para él una pena de dos años de prisión, mientras que la abogada del Estado solicita una condena aún mayor: tres años y cuatro meses.

Aunque todavía no se ha dictado sentencia respecto a este caso, parece que el hijo de la baronesa no lo va a tener fácil para salir indemne. El joven insiste en que no tributó los 1,4 millones de euros que ingresó en 2007 por las exclusivas de su boda y el embarazo de su mujer “porque no tenía por qué hacerlo”, ya que entonces tenía “la residencia habitual en Andorra”, pero lo cierto es que existen numerosas pruebas que apuntan lo contrario.

 

 

 

 

UNA MADRE PARANOICA

En su declaración ante el juez, Borja se mostró tajante al explicar a qué se dedicaba en el principado:

“Trabajaba en las empresas de la familia, me ocupaba de los terrenos”.

Tampoco le tembló la voz al asegurar que solo venía a España “los fines de semana”. Pero los inspectores de la Oficina Antifraude de la Agencia Tributaria demostraron que el joven habría pasado “al menos 356 días” en nuestro país, presentando movimientos bancarios, facturas y los cuadrantes de servicio de sus escoltas personales.

Este último punto podría ser decisivo en el juicio, ya que los miembros del personal de seguridad cambiaron su versión al testificar afirmando que Borja vivía en Andorra, a pesar d haber dicho lo contrario e su primera declaración.

Aun así, el hijo de Tita echa balones fuera asegurado que el tener ese servicio fue decisión de su madre

“Estaba paranoica desde que salió el apellido en una lista de ETA y por eso me asignó unos escoltas, pero yo no estaba a su cargo».

 

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