Arantxa Sánchez Vicario abre su corazón: «Mi error ha sido creer en el amor»

La tenista catalana cumple 50 años hablando de las sombras de su vida y, de paso, culpando a su ex de haberla manipulado y apartado de sus seres queridos. Esa persona quería que rompiera con mi familia, explica arrepentida.

Arantxa Sánchez Vicario llega a su 50 cumpleaños echando la vista atrás. Su nombre quedaré escrito en letras de oro en el deporte español, aunque no todo ha sido fácil en la vida de la tenista catalana, que tuvo una infancia marcada por estrictos entrenamientos en un centro de alto rendimiento lejos de su casa y donde solo se hablaba alemán.

Me hizo mejor jugadora, pero pasé momentos duros de soledad y excesiva presión, reconoce ahora. De golpe, se convirtió en una celebridad, con sus luces y sus sombras.

Mi vida cambió radicalmente y no siempre lo llevé bien, reconoce señalando que tenía gente alrededor tomando decisiones por ella. A los 30 años anunció su retirada, lo que para ella significo algo parecido a cumplir un sueño: Ni entrenamientos, ni viajes, ni presión, ni gente diciéndome qué hacer… Me di cuenta de que había otra vida, la real, y que empezaba ahí. Me emocionaba mucho.

Lo que no esperaba es que a partir de entonces las cosas no serian tan fáciles como imaginaba.

POLÉMICAS MEMORIAS

En 2012 sorprendía al mundo publicando una biografía donde acababa con la imagen de su familia idílica.

El libro fue un gran error… Me convencieron de que sería algo positivo y luego descubrí que no era así y que esa persona tenía sus propios intereses en que rompiera con mi familia, afirma en referencia velada a su exmarido, Josep Santacana.

El gran error de mi vida fue creer en el amor, asegura rotunda. El tiempo pasó y en 2018 se separaron y ella intentó reconciliarse con su familia. Di el paso de pedir perdón, pero, por desgracia, el daño ya estaba hecho, se lamenta.

Sus problemas no acabaron ahí y, tras un divorcio que aún no se ha materializado, el Banco de Luxemburgo la acusó de un delito de alzamiento de bienes del que también culpa al padre de sus hijos. Pero asumo mi responsabilidad y espero que en el juicio lo resolvamos, dice esperanzada.

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