Aprovecha las salsas de la nevera

Comprar una salsa para una receta concreta y que, tras ese uso, quede abandonada en una balda de la puerta del frigorífico es una realidad muy común, sobre todo por la falta de ideas para incluir estos aderezos más allá de la hamburguesa, los nuggets de pollo o las patatas fritas. Descubre cómo dar una salida digna a las salsas más conocidas.

Tres pájaros de un tiro

Si tienes kétchup, salsa Worcestershire (o Perrins) y tabasco, puedes hacer unos ricos espaguetis a la napolitana. Echa 60 ml de cada ingrediente en una sartén, añade un par de cucharadas del agua de cocción de la pasta para que la mezcla coja consistencia y remueve.

A la rica mostaza

Si mezclas un yogur natural sin azúcar cremoso, 3 cucharadas de mostaza a la antigua, 2 de miel, 3 de vinagre y una pizca de sal, obtendrás una salsa perfecta para carnes (pollo, conejo y ternera, especialmente) y para ensaladas. En el caso de que prefieras utilizar la mostaza para hacer una salsa para pescado al homo, mezcla 45 g de mostaza de Dijon, 6 pepinillos en vinagre troceados, perejil picado y 30 g de crème fraîche. Baña los lomos de pescado 5 minutos antes de que estén listos para salir del homo, es decir, cuando estén prácticamente hechos.

Aderezos orientales

Pollo, pasta, verduras, gambones y setas son ingredientes que, salteados en un wok, van genial con la salsa teriyaki, de soja o de ostras, entre otras.

ADEMÁS

Las salsas aportan sabor y aroma y sirven también para engrasar carnes o pescados que en ocasiones pueden resultar demasiado secos.

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