Ángel Martín revela su infierno: «Ahora ya no escucho voces»

El presentador habla del brote psicótico que sufrió debido a sus adicciones y por el que fue ingresado en el hospital:

«Quiero pensar que ya estoy completamente cuerdo, pero no lo sé».

Ángel Martin (44), el recordado presentador de ‘Sé lo que hicisteis…’ Junto con Patricia Conde (42), acaba de desvelar su particular infierno en el libro ‘Por si las voces vuelven’, con el que quiere visibilizar las enfermedades mentales y luchar para desestigmatizarlas contando en primera persona su experiencia.

El pasado mes de septiembre, el catalán confesaba que en 2017 sufrió un brote psicótico que le llevo a tener que ser ingresado 15 días en un centro psiquiátrico, -atado a la cama para no hacerse daño. Una escena que sobrecoge y que el presentador ha desgranado ahora sin tapujos.

«Durante la locura he vivido momentos que eran una mierda porque había seres malignos, seres detrás del espejo tratando de venir a este mundo para apoderarse de mi vida. Era muy agobiante», relata explicando que sufrió el brote por el cúmulo de muchas cosas, pero que sus adicciones tuvieron mucho que ver.

«Consumía marihuana, éxtasis y alcohol. No era una cosa de ocio. Crucé la línea e imagino que eso incluye, pero tengo amigos que han fumado y se han drogado mucho más que yo y no han acabado ingresados nunca».

«EXTREMADAMENTE FELIZ»

Fue su novia la que se dio cuenta de que algo le pasaba y le llevo a un centro médico.

«En el hospital ocurre el fin de la locura, pero no la vuelta a la cordura. Eso es un proceso que hace uno en solitario teniendo que trabajar mucho […]. Yo quiero pensar que ya estoy completamente cuerdo, pero no lo sé. Si lo que me preguntas es si todavía escucho voces, la respuesta es no», afirma antes de asegurar que ahora es «extremadamente feliz», ya que esta experiencia ha cambiado sus valores:

«Volverme loco es lo mejor que me ha pasado en la vida. Ha supuesto una reconstrucción brutal a nivel personal que me ha permitido aparcar las cosas de mi mismo que eran una mierda como un templo». Ahora solo espera que su testimonio ayude a normalizar este tipo de trastornos.

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