Anabel Pantoja encuentra su sitio

La joven está más tranquila que nunca alejada de la televisión, disfrutando al máximo de su matrimonio y con un futuro profesional brillante gracias a su faceta como ‘infIuencer‘.

Durante muchos años ha sido la ‘sobrina de’, pero Anabel Pantoja (35) se ha hecho un hueco en el panorama social como una de las ‘influencers’ con más proyección de nuestro país y tiene por delante un futuro de lo más halagüeño, según aventuran los expertos.

Una posición que en gran parte ha logrado gracias a la proyección mediática que le ha reportado su puesto en ‘Sálvame’, un formato en el que empezó a colaborar en 2015 y que abandonó en noviembre del año pasado, decepcionada, según afirma su entorno, con los responsables del formato después de que se especulara sobre una posible infidelidad de su marido, Omar Sánchez (30), y sobre un supuesto hermano ilegítimo. Sea como fuere, la sevillana puso punto final a su trayectoria televisiva para comenzar una nueva etapa alejada de la pequeña pantalla, las polémicas y los conflictos familiares.

«Quiero trabajar dignamente», afirmó Anabel tras su abandono. Y en ello esta, porque trabajo es lo que no le falta. Y, a juzgar por la sonrisa que luce en sus directos, felicidad tampoco.

A sus 35 años parece que la sevillana ha encontrado una dedicación que le gusta, la hace feliz y encima esta más que bien pagada, y una estabilidad sentimental al lado de su marido en Gran Canaria, donde esta ahora su hogar. Dos aspectos que quizá le hayan hecho olvidar los conflictos familiares que rodean a los Pantoja, con los que no se ha visto en estas fiestas, las cuales disfrutó en la isla con su marido, su familia política y sus amigos.

EMPRESARIA DE ÉXITO

La Pantoja siempre tuvo claro que quería contar con un plan B fuera de la televisión y ha invertido en varios proyectos para poder vivir de ellos.

En 2018 arrancó su carrera empresarial con un negocio de uñas y se estrenó como diseñadora de una colección de bañadores y de la marca de joyas Lueli. El primer negocio fracasó, pero ha tenido mucha más suerte en el segundo, y tanto su ropa de baño como su bisutería son muy demandadas.

La clave de este éxito está en sus redes sociales, que han sido fundamentales para que ambas firmas se consolidaran. No en vano Anabel ha seguido el ejemplo de otras compañeras de redes, que ahora son amigas, y poco a poco ha ido explotando su imagen como ‘influencer’ posicionándose en la actualidad como una de las más importantes, con más de un millón y medio de seguidores. Y en este triunfo ha sido definitivo algo que Anabel tiene y muchas de sus compañeras no: la naturalidad.

La sevillana ejemplifica la imagen de una mujer real, con sus curvas generosas, que luce orgullosa en bikini y en ropa deportiva alejándose así de la perfección que ofrecen las redes.

Durante el confinamiento, sus videos haciendo ejercicio fueron los más vistos y esto le dio una pista sobre hacia donde podía orientar su futuro. Lo cierto es que es de las pocas ‘influencers’ que se muestra al natural, sin maquillaje, y comparte los buenos pero también los malos momentos. Esta autenticidad y falta de complejos han cautivado a muchos, que empatizan con ella, y son numerosas las firmas que han confiado en su imagen. Una confianza que se traduce en una verdadera fortuna para la sevillana.

Según los expertos en ‘marketing’ digital, Anabel podría embolsarse hasta 40.000 euros al mes solo por sus publicaciones, que estarían valoradas entre 3500 y 4500 euros cada una. A esto habría que sumarle lo que obtiene en los actos y eventos en los que participa y el porcentaje que se lleva de las joyas y los bañadores que diseña.

VIDA MODESTA

Unas cifras que seguro le proporcionan una gran tranquilidad económica, ya que en Pozo Izquierdo, donde vive, lleva una vida de lo más modesta con Omar, con el que ha formado un hogar y que la ha ayudado a superar los malos tragos vividos el año pasado.

La muerte de su abuela, doña Ana, le dio el impulso definitivo para comenzar el 2022 alejada de Cantora, un cambio más de la nueva vida de Anabel Pantoja con la felicidad por bandera.

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