Alba Flores disfruta de su triunfo como actriz en un segundo plano

Hija del recordado Antonio y nieta de la Faraona, por sus venas corre el talento familiar. Sin embargo, ha demostrado sobradamente que sus éxitos no tienen nada que ver con su apellido. «Soy una Flores, pero mi camino es otro», asegura.

Hablar de la familia Flores es hacerlo de uno de los clanes con más arte de nuestro país. Un talento del que la Faraona fue el mayor exponente, pero que ha ido pasando de padres a hijos hasta llegar a los más jóvenes de la saga como Alba Flores, la primera nieta de Lola y quien ha recogido su testigo con más fuerza.

Apasionada de su profesión, la actriz acaba de cumplir 35 arios y se encuentra en el momento más dulce de su carrera, algo que celebran sus más íntimos, como su tía Rosario (58), que le dedicó esta bonita felicitación. Eso si, también le gusta dejar claro que ella tiene su propia personalidad y su particular forma de hacer las cosas.

«Yo soy una Flores, pero mi camino es otro y esa es mi verdadera diferencia», asegura con rotundidad.

SU PADRE, SU REFERENTE

Y lo cierto es que solo hace falta echar un vistazo a su trayectoria para darse cuenta de que tiene muy poco que ver con el resto de los miembros de clan, a pesar de estar muy unida a ellos.

A nivel profesional, lejos de decantarse por la música como sus abuelos, sus tías o su padre, eligió la interpretación. Aunque también ha heredado el gen musical de la familia:

«Me encanta cantar y, cuando tengo la oportunidad en el trabajo, lo hago». De hecho, confiesa que no le importaría hacerle los coros a Rosario o a Lolita (63), y es que, aunque la vida le arrebaté demasiado pronto a su padre, el gran Antonio Flores, el artista tuvo tiempo más que suficiente para transmitirle su amor por la música.

Alba solo tenía 9 años cuando falleció y, aunque no suele hablar de él, reconoce:

«El recuerdo de mi padre es subjetivo y muy particular». De hecho, la discreción con la que lleva su vida personal es su otra gran sena de identidad.

Alba es poco amiga de los ‘flashes’ y los focos, no se prodiga demasiado por las alfombras rojas y poco o nada se sabe de su vida privada.

Apenas se le ha conocido alguna relación con alguna compañera de profesión y, aunque no se esconde, prefiere pasar lo más inadvertida posible.

Eso si, la actriz es consciente de que ha roto muchos moldes dentro del famoso clan al que pertenece y, aunque está muy orgullosa de sus raíces, reconoce:

«Soy un verso suelto de los Flores y sé que mi forma de vivir y de pensar ha sido un reto para mi familia».

Sin embargo, en los últimos tiempos Alba ha ido perdiendo su ansiado anonimato a medida que su fama ha ido subiendo como la espuma.

LOS PIES EN LA TIERRA

La serie ‘Vis a vis’ (2015) la colocó en primera línea, pero ha sido su papel de Nairobi en ‘La casa de papel’ (2017) el que la ha lanzado al estrellato. Y es que la serie se ha convertido en un fenómeno mundial y sus protagonistas, en estrellas internacionales.

De hecho, aunque Alba es conocida desde la cuna, ahora está descubriendo la fama como nunca hasta el punto de tener que esconderse en la sala vip de un aeropuerto de una legión de fans enloquecidos que clamaban por un autógrafo suyo. Aun así, no ha dejado que el éxito se le suba a la cabeza, algo en lo que ha tenido mucho que ver Ana Villa, que, además de su madre, es su mejor consejera.

«Me obligó a tener no uno sino los dos pies en la tierra», ha confesado sobre ella muy agradecida.

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